Economía
Buenos Aires Económico
Economistas aconsejan monitorear el frente fiscal
La política cambiaria y fiscal, una de las claves frente a la inflación
14-02-2010 /
La inflación oficial en el 2009 fue del 7,7 %, mientras que para las consultoras privadas osciló entre el 15 y 17,3 por ciento. El debate por los precios se reavivó. Economistas analizan las causas.
Inflación de mayo 0,7 por ciento.
Por Luis Autalán
La discusión sobre las subas de precios y las expectativas inflacionarias para este año generaron diferentes diagnósticos de economistas que, con matices en sus lecturas, señalan como prioridades monitorear aspectos fiscales y salariales. En este último punto se puede recordar que el año pasado se otorgaron aumentos de sueldo promedio de 16,7% y los sindicatos se aprestan a reclamar alzas de entre el 20 y el 25 por ciento en las negociaciones paritarias que iniciarán en marzo.
Al respecto, en diálogo con Buenos Aires Económico, el economista Enrique Dentice (economista senior de la Universidad de San Martín) expresó que “hay una inflación intrínseca por la suba de los precios internacionales y de los servicios. Se requiere fortaleza en la política fiscal y cambiaria para generar previsibilidad, porque la inflación, por expectativas la generamos todos, desde las amas de casa hasta los grandes empresarios. Y tampoco es culpa del INDEC o un problema de emisión, ni de gasto público. Considero que un replanteo fiscal y de política monetaria serían interesantes para abordar el problema”.
Por su parte, Agustín Crivelli, economista del CEMOP, señaló que “hay una influencia de las paritarias. Existen sectores empresarios que aumentaron sus precios antes de definir los salarios, sobre todo en las cadenas de producción. Dependerá de los sindicatos lograr acuerdos en el nivel o por encima del nivel de inflación y del Estado determinar un control a los márgenes de ganancias excesivos. Será menester que el Gobierno logre acuerdos de precios o regule niveles con estrategias coherentes. Ni la emisión ni el gasto público son condiciones excluyentes para generar inflación. Está el ejemplo de la Asignación Universal por Hijo, que generó un aumento de la demanda y la reacción empresaria fue subir los precios, cuando lo aconsejable era mejorar ofertas, tomar más trabajadores, apostar al crecimiento y no buscar ganancias inmediatas”.
Desde otra óptica, Fausto Spotorno, de la consultora Orlando Ferreres y Asociados, consideró que “la inflación va a tener relación con el crecimiento, que estimamos en un 4% para el 2010. Habrá más presión de demanda; el tema está planteado y el Gobierno debe resolverlo. Considero que se deben coordinar políticas monetarias y fiscales. Es viable encontrar soluciones si se define una tasa de crecimiento menor para el gasto público. Echarle la culpa a los empresarios o sindicatos es un error. La inflación es un tema macroeconómico no micro y es aconsejable no obviar que existe un indicador de alerta: hay poco crédito”.
Por último, Exequiel Cunniberti, economista de la GEENaP, puntualizó que “las empresas buscan recuperar ganancias tras un 2009 complicado y lo seguirán haciendo, es lógico. Aún con inflación el desempleo está en baja, y eso es preferible –paritarias?mediante– a que no aumenten los precios y falte trabajo. En 1989 teníamos un 5 o 6 por ciento de desempleo y la hiperinflación alcanzó el 3.000 por ciento. Ya en los ’90, con deflación, terminamos con un 21,5% de desocupación. Son cifras más que elocuentes. Debemos cuidar el tipo de cambio, sin perder competitividad internacional. Hoy existe una adecuada devaluación progresiva de 20 centavos anuales, pero si llevamos el dólar a 5 pesos –como lo pregonan el agro y la industria– las consecuencias serían imprevisibles”.
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