Sociedad
Diagonales
Isabel de Gracia
Ella en general, ella en particular
09-02-2010 /
Nació en Junín, estudió en Buenos Aires y hace 25 años que eligió vivir en La Plata. Es abogada, es fotógrafa y, también, es la reciente ganadora del Premio Letra Sur por su novela Glasgow 5/15. ¿Tres mujeres en una? No, la misma Isabel de Gracia que, con su tiempo y su talento,
hizo lo que quiso hacer.
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Isabel de Gracia nació en Junín en 1963. Llegó a la Ciudad de Buenos Aires para estudiar Derecho, carrera de la que egresó. Y terminó viviendo en La Plata, donde reside desde hace 25 años.
Tiene una hija de 24, Sara, y está en pareja con Walter Cingolani, director de teatro y psicólogo social. Trabaja ejerciendo la abogacía en una fiscalía en la ciudad. En los años '90 comenzó a dedicarse a la fotografía, incluso realizó dos importantes muestras. Además, es integrante de Carta Abierta La Plata.
Pero su vida cambió cuando se decidió a escribir una novela. "Me dieron ganas", dirá al tratar de dar una explicación de por qué llegó a la literatura. Y la escribió: esbozó el borrador de algunos capítulos en el taller de escritura de Leopoldo Brizuela. Y se permitió el tiempo para dedicarse a terminarla, escribiendo varias horas por día durante el receso laboral que tuvo durante el invierno del año pasado por la epidemia de la Gripe A. Esa novela, que tituló Glasgow 5/15, fue la ganadora del premio Letra Sur 2009.
–Eligió la abogacía como carrera. Pero, ¿cómo fue que comenzó a escribir?
–La abogacía es más o menos la carrera que elegí. Allí están los mandatos familiares y por descarte elegí la abogacía. Pero siempre me gustó escribir. Además, como abogada, escribía, aunque es un tipo de escritura que nada tiene que ver con la literatura. En algunas cosas es casi lo opuesto: tenés que explicar el por qué, fundamentar, argumentar, y en la literatura, cuanto más misterio haya es mejor. En un momento me dieron ganas de escribir y empecé en el taller de Leopoldo Brizuela, fue hace como cuatro años.
–¿Qué descubrió de la escritura en el taller?
–Yo tenía ideas preconcebidas de varias cosas. Por ejemplo, me parecía que había una manera de escribir una novela y después me di cuenta que cada uno tiene su manera de armarla, de estructurarla, de pensarla, de dedicarle sus tiempos de trabajo. Creo que uno tiene que dejarse llevar por lo que le va saliendo. Y una de las cosas que me destrabaron para escribir fue encontrar mi manera, que no conocía, y que no sé si terminaré alguna vez de conocer.
–Pero llegó al taller pensando que iba a ser capaz de escribir una novela...
–Era lo que tenía como objetivo, tenía la idea de escribir una novela. No había escrito nada antes de empezar el taller, salvo esas cosas que uno escribe en la adolescencia, pero fui con la idea de hacer una novela.
–¿Ya tenía en mente la historia?
–No, para nada. Pero sí tenía la idea de la ciudad. Lo demás fue apareciendo de a poco, sacando cosas de los lugares más impensados. Se fue armando mientras la iba escribiendo.
–¿Y cuándo se propuso sentarse a escribir y terminarla?
–Fue un proceso bastante largo, como de tres años desde que empecé los primeros borradores. En el taller escribíamos mucho, parte de la novela la hice con los ejercicios que hacíamos en el taller. Y al final, cuando decidí presentarla al premio, justo coincidió con el asueto por la Gripe A que tuve en el trabajo y ahí estuve escribiendo todo el día. Antes tenía una rutina de escribir en los ratos libres de dos o tres horas. Pero en julio, con el asueto, aceleré el proceso y la terminé.
LA CONSAGRACIÓN. Con la novela Glasgow 5/15, Isabel de Gracia ganó el Premio Internacional de Novela Letra Sur 2009, certamen organizado por el Grupo Jornada, el suplemento cultural Tela de Rayón, la Editorial El Ateneo y el gobierno de Chubut.
El título de la novela remite a la escala neurológica que se utiliza para medir el nivel de conciencia de los pacientes. La voz narradora es la de una mujer cuya hermana está en coma después de haber sufrido un accidente poco claro: la encontraron semi sumergida en una laguna, al lado de su coche volcado. La narradora entrega paquetes en bicicleta y recorre una ciudad que es vista a través de un sueño. La mujer en coma se dedicaba a un raro oficio: restauraba lapiceras antiguas que de todas partes del mundo le mandaban coleccionistas, diseñadores, museos y especialistas en arte e historia.
Glasgow 5/15 cuenta la relación entre las dos hermanas. "El tema central de la novela es la fraternidad, más allá de los lazos de sangre. Me refiero a un vínculo afectivo muy profundo entre dos personas que genera un compromiso muy especial", explica De Gracia. "También existe una estructura de policial, porque hay un misterio que motoriza la trama; esa intriga moviliza a la protagonista, que quiere ayudar a su hermana en coma", dice. Además, "la novela transcurre en una ciudad que no se nombra pero que es La Plata y que se devela por algunos datos que aparecen. Pero fundamentalmente porque siempre la imaginé en esta ciudad; es una ciudad inspirada en La Plata pero un poco deformada y vista a través de la mirada de la protagonista".
Glasgow 5/15 fue seleccionada entre un total de 57 obras originales que participaron de la segunda edición del concurso internacional de novela Letra Sur (el mismo que en su edición anterior ganara otro platense, Gabriel Báñez, con La cisura de Rolando). El premio -que tuvo una dotación de 50 mil pesos- incluyó también la publicación de la novela. Es así que fue editada en diciembre del año pasado por El Ateneo.
El jurado, integrado por Martín Kohan, Claudia Piñeiro y Juan Sasturain, destacó que se trata de "una obra con una escritura muy trabajada, llena de bellas imágenes, en una historia en la que se mezcla lo familiar y lo personal y que destila tanta inteligencia como destreza en su trama, llamativa para una primera novela".
–¿La sorprendió el premio?
–La verdad que no lo esperaba. Yo tenía la expectativa de estar entre las diez seleccionadas, y con eso ya estaba hecha. Cuando me dijeron que estaba entre las finalistas, sabía que tenía posibilidades pero no que iba a ganar el primer premio. Fue una sorpresa muy grande. Fue muy raro para mí el hecho de pensar que escritores de la talla de Claudia Piñeiro, Juan Sasturain o Martín Kohan leyeran la historia, la preseleccionaran y la eligieran entre todas. Fue una satisfacción muy grande y extraña.
–¿Cómo sigue su faceta de escritora después del concurso?
–Por el momento estoy disfrutando un poco del premio, tratando también de ver dónde estoy parada. Para mí es todo muy nuevo, es un ambiente que no conozco. También entiendo que el premio es una especie de compromiso. En algún momento voy a empezar a escribir algo pero por el momento no me quiero sentir presionada por eso.
–¿Siente que es una vocación o un hobby la escritura en su vida?
–Un hobby no, hay que dedicarse y poner mucho de uno mismo. Es una vocación en el sentido de que es algo que me gusta, pero estoy viendo de qué se trata, aprendiendo. Me parece que hay mucho más que todavía no conozco y todo eso me seduce un montón para sentarme a seguir escribiendo.
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