Por Mariana Merlo
Liz abrió los ojos el domingo por la mañana y en un segundo recordó la velada que había pasado. A las once de la noche del sábado, la modelo llegó al PH de la calle Rondeau al 1000, de Rosario, para encontrarse con “su chico” –el rótulo de novio le parecía muy apresurado–, y la noche se les pasó volando. El nuevo año parecía tenerle deparada una nueva historia de amor, y ella ya lo había expresado en su propio Messenger: “Love is in the air”, había escrito como mensaje público a principios de enero.
Liz había conocido a Leonardo algunas semanas antes y las mariposas habían vuelto a revolotear en su panza. En ese segundo en el que Liz abrió los ojos y vio que Leonardo estaba acostado a su lado, volvió a imaginarse con alguien. “Es una persona muy querida y muy especial para nuestra queridísima Liz”, explican desde Dotto Models, su agencia.
Leonardo despertó, también con una sonrisa al ver que Liz estaba junto a él. Se besaron y se dejaron llevar por la pasión de esas primeras semanas. Hasta que Leo sintió un dolor fuerte, tan intenso que hizo que Liz se asustara y saliera a buscar ayuda fuera de la casa. “Ella empezó a gritar y la escuchó un chico que vive enfrente, un paramédico. Él salió asustado pensando que les estaban robando, pero Liz le dijo que Leonardo se había descompuesto. Le tomó el pulso y no tenía, así que empezó con la mecánica de resucitación mientras ella llamaba a la ambulancia. A los pocos minutos arribaron dos y continuaron con la resucitación durante unos 50 minutos pero no lograron reanimarlo”, aseguraron fuentes de la investigación a esta revista.
A las 11.15 del domingo 31 la policía tomó conocimiento de lo que había pasado en la casa de barrio Alberdi. Liz, desesperada, no podía contener su llanto. En medio de su crisis nerviosa llegaron los papás de Leonardo y algunos de sus hermanos. “En principio se habló de una muerte dudosa debido a que el joven no estaba internado y no había presencia médica al momento de su muerte. Pero actualmente, y de acuerdo a lo que informa la autopsia, estamos hablando de una muerte natural”, afirmaron fuentes policiales de la Comisaría 10º.
Leonardo, de apenas 28 años, sufrió un paro respiratorio. “Hemos hecho un relevamiento externo y apertura de cavidades, y no se visualiza a simple vista ningún tipo de causa de muerte violenta”, explicó a 7 DÍAS Alicia Cadierno, médica forense del Instituto Médico Legal. “Sí nos encontramos con un corazón de paredes engrosadas. Podría existir una patología previa que no se diagnosticara, de la cual él no tuviera conocimiento”. En principio su cuerpo reveló que no había ingerido alcohol ni drogas, aunque Cadierno aclaró que “también se van a evaluar toxicológicamente las muestras biológicas que hemos reservado para determinar si existe algún medicamento o droga que pueda estar relacionada con un colapso cardiocirculatorio”. La realidad es que, médicamente hablando, Leonardo podía haber vivido muchos años más con ese corazón.
MODELO. El nuevo amor de Liz había trabajado como modelo para la misma agencia que ella, Dotto Models, y participó en talleres de actuación de Lito Cruz. En 2003 Juan Castro condujo un casting en vivo para Pol-ka, una especie de reality show para mostrar cómo se seleccionaban a los nuevos actores de una tira. Dos rosarinos ganaron: Rocío Ojeda y él, y ambos tuvieron pequeños papeles en la tira “Pensionados”. Si bien ya había actuado en la película Vivir intentando, del grupo Bandana, él era bastante reticente a los castings. Se inscribió a último momento porque una amiga le insistió y, tras haber ganado, no supo cómo agradecerle por eso. “Hace poco que me puse las pilas y empecé a estudiar teatro. Esa decisión estaba en mí, y ahora estoy acá…”, declaró Leo en ese momento, justo cuando Adrián Suar se acercó a saludarlo para darle la bienvenida. El novato bajó la cabeza –con sus casi 1,90 de altura le sacaba varios centímetros al productor–, y soñó con más.
Pero la vida lo fue llevando por otros caminos. Del colegio Medalla Milagrosa y el club Agua y Energía, pasó a los cursos de teatro y los castings. En el medio incursionó en los deportes acuáticos y se interiorizó en el mundo de la gastronomía. Hace nada más que un mes y medio había inaugurado un bar en la zona de La Florida, en su ciudad natal, junto con dos amigos. También tenía, junto a sus hermanos, un estacionamiento en pleno centro de la ciudad, todas actividades que le permitían llevar un cómodo estilo de vida. De hecho, Leonardo pasó los primeros días de enero en Punta del Este, donde también estaba Liz, aunque nunca se mostraron juntos.
“Era un pibe de diez, nos cayó muy mal la noticia”, contó a 7 DÍAS un empleado de uno de sus comercios, al mismo tiempo que se realizaba el velorio en la Cochería Caramuto de la calle Córdoba al 2900.
relaciones. Liz arrancó el año en Punta junto a sus amigas de toda la vida. Juntas salían por las noches, iban a la playa y, sin saber que el destino le deparaba conocer al modelo, vociferaba que no le interesaban noviazgos en este momento de su vida, que quería estar sola y que sería un buen momento de introspección.
Con 26 años, Liz ya vivió dos relaciones intensas. La más reciente con el músico Diego Balut, hijo de Teresa Calandra. Con él estuvo cinco años, planeaban un futuro y compartían fiestas familiares como si estuvieran casados. Para Teresa, ella era una hija más. Pero en abril de 2009 el amor llegó a su fin. A la modelo de Dotto no se le conoció nadie hasta ahora –salvo un rumor de affaire con Marcelo Tinelli que se ocupó de desmentir-.
Antes de Balut, estuvo de novia durante casi dos años con Santiago Guerci, hermano de Mario, ambos modelos. Antes de los 20 años, Liz ya pensaba en relaciones serias e imaginaba futuros con casamiento e hijos. La última ruptura le hizo un clic, aunque le duró poco. El amor, parecía estar golpeando nuevamente a su puerta de la mano de Leonardo.
El lunes 1, un amigo de Leonardo confió a esta revista que Liz asistió al mediodía al velorio de su novio, por un período muy breve y se mostró serena. Luego se refugió en su familia y en sus amigos para intentar superar uno de los golpes más duros de su vida.
Fotos: Sebastián Granata, “La Capital” de Rosario, Jorgeamadogroup y archivo 7DÍAS.