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A Víctor Pintos no le sobra el tiempo. Este prestigioso periodista, escritor y productor discográfico está a punto de estrenar 200 latidos, una conferencia multimedia -que sería presentada post Cosquín- en la cual el también productor televisivo narra los doscientos años de historia argentina. Y lo hace de una manera especial, a partir del campo artístico, ya que considera que el de-
sarrollo histórico de un país bien puede explicarse a partir de los artistas y sus composiciones.
La extensa trayectoria de Pintos -trabajó con Mercedes Sosa y León Gieco, por citar sólo dos ejemplos- lo autoriza para hablar de música. Y su presente no hace otra cosa que confirmar su capacidad de análisis, su pasión por la música popular y el poder imaginativo de este periodista que integró Página 12, Clarín, las revistas Humor y Rolling Stone, sin olvidar que obtuvo en 1996 el Martín Fierro al Mejor Programa Musical de la TV (Música urbana).
Desde la ciudad de Córdoba, donde reside desde hace años, el hombre que nació en Olavarría se tomó unos minutos para conversar con Diagonales sobre los detalles de su nuevo proyecto, un evento de casi 70 minutos, que contiene material audiovisual y discos de pasta y de vinilo. “Estamos tratando de armar una agenda para llevar esta conferencia multimedia a la mayor cantidad de lugares posibles. La idea del proyecto data de hace tiempo”, explicó Víctor.
–¿Qué es 200 latidos?
–Es una excusa para recorrer los doscientos años de vida que tiene nuestro país. El condimento original de la propuesta de esta conferencia multimedia es que no hace el recorrido por los hechos que cuentan los libros de historia sino a través de nuestra música popular.
–¿Cómo surgió esta idea?
–Del convencimiento que tengo de que nuestra música popular, proponiéndoselo y no, ha sido cronista de nuestro devenir histórico. Quizás debido a la formidable diversidad estilística de nuestro folclore. Cuando digo “folclore” hablo del de origen rural, del tango, del rock, de las músicas regionales. Quizás, también, debido al tremendo talento de los creadores de las distintas épocas. Entonces, la música ha dejado testimonio, explícito o implícito, de qué hemos vivido como nación. Por eso ahora podemos repasar nuestra vida a través de las canciones.
–¿Hay algún personaje que por si solo resuma lo que fue nuestra historia?
–Está el dicho popular que afirma que los máximos (podríamos pensar en Maradona en el fútbol, Charly García en el rock, Juan Manuel Fangio en el automovilismo, Carlos Monzón en el boxeo, por proponer algunos) “son Gardel”. Creo que ésa es una frase hecha. A la altura de Gardel están Atahualpa Yupanqui, Astor Piazzolla, el mismo Charly, Aníbal Troilo, Mercedes Sosa, el Cuchi Leguizamón, Luis Alberto Spinetta. Muchos. Los argentinos tenemos muchos Gardel. Discutir quiénes merecen esa categoría es el pie para una hermosa polémica. Todos somos técnicos de la selección.
–Además de la última dictadura, ¿Qué otros momentos de tensión soportó la música popular a lo largo de la historia?
–El de la última dictadura fue uno de los momentos más terribles de la historia no sólo para la música popular. Pero sí, antes se vivieron momentos de tremenda tensión. Los que vivió el país. Pienso en los años hasta la organización nacional, también en la furiosa censura del antiperonismo después de septiembre de 1955. Se vivieron momentos difíciles para la música popular y para la cultura toda durante los 90. El neoliberalismo a ultranza, que coincide no casualmente con el estallido de la tinellización de la cultura, fue una década tremenda, que aún no ha sido debidamente analizada en este aspecto. Todavía estamos pagando los platos rotos en ese tiempo.
–¿Qué significa este proyecto en su carrera?
–Significa un nuevo paso en mi intención de acercar a la gente, sobre todo a las nuevas generaciones, algo de lo que pude aprender en mi carrera periodística. Cuando me preguntan qué hago, digo que soy periodista, escritor, locutor, productor multimedia y también que soy escuchador de discos. Por haber escuchado tanta música con atención y con amor, aprendí algunas cosas que adoro contar. Ya lo hice con una conferencia multimedia sobre la historia del rock argentino (Llegando a Tacuarentown), con otra que celebró el centenario de Atahualpa Yupanqui. Esta 200 Latidos parece aumentar todos los desafíos anteriores. Ya veremos cómo sale.