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El otro caso Carrasco


Andrés carrasco: Embriólogo del CONICET, dice que “confirmó” el riesgo.
25-11-2009 /  Cómo cambió la vida del científico del CONICET que denunció la toxicidad del herbicida del boom de la soja. Críticas, militancia y el rol de Garré y Barañao.  
Por Matías Loewy

Las ranas “africanas de uñas” o Xenopus laevis, un insumo habitual para estudios científicos de desarrollo embrionario, salieron de su ostracismo de laboratorio. Y podrían poner en jaque o al menos modificar el modo de producción del principal cultivo de la Argentina. Al menos, eso pretende un grupo de médicos, militantes ambientalistas, campesinos y legisladores, para quienes los embriones de la ignota ranita acaban de aportar información decisiva para frenar o detener las fumigaciones con el plaguicida más usado en el país. “¿Qué más vamos a esperar?”, vociferan. El que prendió la mecha es el médico Andrés Carrasco (63), director del Laboratorio de Embriología Molecular de la Facultad de Medicina de la UBA. A comienzos de año, Carrasco extendió el modelo experimental de Xenopus a la evaluación toxicológica. Y, “por decisión personal y a todo riesgo”, como dice, se dispuso a probar los supuestos efectos nocivos del herbicida que contribuyó a impulsar el boom de la soja en Argentina. La revelación de sus resultados provocaría en los meses siguientes un infierno de acusaciones cruzadas, denuncias de intimidaciones, rechazos oficiales y cuestionamientos profesionales. Y vuelve a poner bajo la lupa las relaciones entre ciencia y sociedad. “Yo sabía que esto iba a afectar intereses”, confiesa el investigador y ex director del CONICET. “Pero no podía quedarme callado”.

La palabra clave de la controversia  que agitó la rutina de laboratorio (y la vida) de Carrasco es “glifosato”. Componente activo del producto “Roundup” de Monsanto, mueve un mercado anual de US$ 600 millones. Y se vincula a la aprobación y expansión en el país de la soja transgénica, RR o “Roundup Ready”, que hoy ocupa casi 20 millones de hectáreas. Desde 1996, el consumo local de glifosato creció de 14 millones a casi 200 millones de litros.

Según Monsanto, el producto se comercializa con éxito en más de 140 países desde hace 33 años y está clasificado en la categoría de menor riesgo toxicológico. “Pruebas agudas en ratas muestran que es algo menos tóxico que la sal de mesa y mucho menos tóxico que la aspirina”, enfatiza Pablo Vaquero, director de Asuntos Corporativos de la división Latinoamérica Sur de la compañía, en respuesta a Newsweek.   

Carrasco ya no le cree. Asegura que decidió realizar el estudio cuando, un par de años atrás, empezó a escuchar que algunos médicos asociaban el uso extendido del herbicida con el cáncer, malformaciones y abortos espontáneos. “Hice un clic”, grafica. “Me di cuenta de que tenía un modelo experimental con el que podía ver si el elemento era tóxico o no”. Por su condición de médico, añade, era su obligación meterse en ese tema de tanta importancia social.

Con fondos que el Estado ya asigna a su laboratorio (“si los hubiera pedido especialmente al CONICET, probablemente no me los habrían dado”, alega), el científico bañó e inyectó embriones de Xenopus con glifosato puro y también con la formulación comercial del producto, que incluye otros ingredientes, pero en dosis hasta 5.000 veces menores a las que se emplean para fumigar. Y comprobó que los embriones disminuyeron su largo, así como el tamaño de la zona cefálica y los ojos. También halló problemas en el cierre del tubo neural.

El embriólogo asegura que repitió los experimentos con distintas dosis y también con embriones de pollo, y que las malformaciones fueron consistentes y reproducibles. “Es perfectamente válido inferir que también ocurran en embriones humanos ante el impacto del glifosato”, añade.

No todos están convencidos de lo mismo. Carrasco facilitó los primeros datos de la investigación para una nota de tapa de Página/12, el 13 de abril pasado, y no los presentó en una revista o congreso de la especialidad, como resulta habitual en la comunidad científica. Ese paso es central para la dinámica de producción de la ciencia: implica un primer filtro a la calidad metodológica de la investigación y propicia el acceso de los colegas a todos los detalles de un experimento, con el fin de analizarlo y, eventualmente, replicarlo. La transgresión de Carrasco sigue siendo, no sin razón, el primer elemento del que se agarran los detractores del trabajo para cuestionarlo.

“No puedo opinar sobre el estudio del doctor Carrasco, porque nunca leímos ese trabajo en una publicación científica revisada por pares”, señala a Newsweek Guillermo Cal, director ejecutivo de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (CASAFE), para quien las denuncias sobre eventuales efectos nocivos del glifosato sobre la salud humana son absurdas y desprovistas de fundamento. El ministro de Ciencia, Lino Barañao, también le salió al cruce. En un congreso en Rosario de la Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa (AAPRESID), y aunque no nombró a Carrasco, sostuvo que “comunicar la información preliminar de una investigación científica en un medio masivo es poco ético”. El funcionario alertó también por la aparición de un discurso que “ya no es ecologista, sino que es antitecnológico y anticientífico”. Fue ovacionado. 
Sin embargo, Carrasco explica que tuvo buenas razones para violar el canon científico. “No todo lo que se publica está garantizado”, argumenta. “Lo importante es que uno esté seguro, y yo lo estaba. No estamos discutiendo una hipótesis sobre la función de un gen, sino algo de mucho impacto en la sociedad. Y yo sentí que había que decirlo”. El investigador dice que presentó por primera vez los aspectos más técnicos de su estudio en una conferencia en el Consejo Directivo de la Facultad de Medicina, el 5 de noviembre pasado, y asegura que ahora está terminando de redactar el informe definitivo para enviar a un journal.

El problema de fondo, agrega Carrasco, es que experimentos como el suyo no son bien recibidos porque traen malas noticias. Y la comunidad científica —agrega— quiere dar buenas noticias: nuevas tecnologías y productos biomédicos. “La ciencia dejó de estar al servicio de la humanidad para estar al servicio de los intereses. Las grandes instituciones académicas están muy comprometidas con los grandes concentrados de capital. Y la demanda es generar mercancías, no resolver los problemas”, dispara. 

En la mañana del sábado 24 de octubre, medio centenar de médicos, ambientalistas, estudiantes y militantes sociales participaban del V Encuentro Nacional del Foro Social de Salud y Medio Ambiente, en el aula magna de la Facultad de Medicina de la UBA. Autoridades y profesores brillaban por su ausencia. En el hall, un par de stands vendían libros de alimentación orgánica y agricultura sustentable. También tarta de membrillo. Todo a pulmón. El día anterior, según el programa, tenían que haber disertado Martín Sabbatella, Hermes Binner, Fernando “Pino” Solanas y Carlos Heller. Pero faltaron, y mandaron en su lugar a asesores. “¡Lo que pasa es que no tienen h… para venir a hablar con nosotros!”, bramó ante el micrófono Hugo Gómez De Maio, cirujano infantil del Hospital de Pediatría de Posadas. “Es una vergüenza. ¡La próxima vez que yo sepa que ellos vienen, el que no va a venir soy yo!”.

Gómez De Maio integra el grupo más activo de médicos del interior del país que, desde hace varios años, vienen denunciando los supuestos problemas de salud que causa la exposición aguda y crónica a agroquímicos, y en particular al glifosato. Afirman que provocan retraso mental, trastornos del crecimiento, leucemias, mielomeningocele, abortos, defectos en la calidad del semen... En cierta forma, se sienten protagonistas de una cruzada contra los grandes intereses y las multinacionales. No se permiten la duda, y su verba es encendida. “Round Up es altamente tóxico y lo usamos como si fuera agua de colonia”, denunció De Maio en el foro. “Si no les ponemos un freno, los plaguicidas van a hacer una civilización argentina de idiotas”.

El segundo expositor de la jornada jugaba de local: era, claro, Carrasco. Desde que su investigación salió a la luz pública, cuenta que empezó a ser invitado a lugares que nunca hubiera antes imaginado. Lo presentan sin medias tintas como “el científico del CONICET que demostró que el glifosato causa malformaciones y afecciones diversas a las personas”. Y él no se encarga de desmentirlo. En los últimos meses, dio charlas sobre su estudio y la relación ciencia-sociedad en foros y encuentros públicos en las facultades de Ciencias Sociales y Agronomía de la UBA, en Rojas, en Mar del Plata, en la Cámara de Diputados de la Nación, en Paraná, en Santa Fe, en La Plata, en Villa General Belgrano...

El médico Jorge Kaczewer, miembro del Grupo de Reflexión Rural y autor del libro “La amenaza transgénica”, dice que ya existía preocupación por el glifosato, “pero con el estudio de Carrasco fue ¡pum!, explotó. Fue la frutilla del postre”. “Es como si Carrasco hubiera producido un efecto dominó”, coincide un asesor de la diputada nacional oficialista Julia Perié, quien, junto a 14 colegas, impulsó en agosto una ley para prohibir la comercialización, uso y aplicación del Roundup (el proyecto se está evaluando en dos comisiones). 

Para Carrasco, es conmovedor el “calor humano” de la gente, incluyendo a habitantes de poblados rurales, que lo van a escuchar. “Casi me agradecen que exista. Sienten que por fin hay alguien que se ocupa de estos problemas”, se ufana. También denuncia contratiempos. A las pocas semanas de revelar su investigación en Página/12, cuenta que sufrió actos de intimidación en su laboratorio, cuando tres personas fueron a interpelar a sus colaboradores y pedirles de mal modo el informe de su estudio. Señala que se presentaron como abogados de CASAFE y que se fueron con las manos vacías. Cal, de la cámara, niega el episodio: “Nunca hubo ninguna acción intimidatoria. Buscamos el diálogo sobre una base científica, y respetamos todas las opiniones y personas”.

La abogada santafesina Graciela Gómez, militante contra la fumigación indiscriminada con agroquímicos y directora de la ONG Ecos de Romang, acompañó a Carrasco en sendas excursiones al interior. Cuenta que el 9 de septiembre, cuando Carrasco disertaba en unas jornadas organizadas por la Cámara de Diputados de la provincia de Santa Fe, fue hostigado a la hora de las preguntas por un miembro del auditorio que (según ella) defendía los intereses de los lobbies sojeros. “Él se defendió bien. Pero se quedó mal”, asegura. Dos semanas después, Carrasco tuvo su revancha. Dio otra conferencia en Paraná y cuando terminó, el público lo aplaudió de pie durante dos minutos. “Ahí revivió.  Fue maravilloso: se lo merecía”, agrega Gómez.

Según a quién se consulte, Carrasco grafica que todavía hay científicos sensibles que se conmueven ante los problemas de la gente, o es el artífice de una maniobra cargada de intencionalidad política. “Son canalladas”, responde Carrasco. El primer día de julio, y para evitar suspicacias, el científico elevó la renuncia a su cargo como Subsecretario de Innovación Científica del Ministerio de Defensa. Se la aceptaron el día 23. “(Nilda) Garré no tuvo nada que ver con mi estudio”, brama. “La señora ministro ni sabía lo que yo estaba haciendo”. Tampoco se enojó cuando lo supo.
Otro punto central que los críticos cuestionan a Carrasco es la aplicabilidad de sus estudios a la vida real. Y hasta qué punto un análisis con embriones de anfibios puede reemplazar, predecir o aproximarse a los resultados de una investigación epidemiológica rigurosa, que hasta ahora nadie encaró “porque no conviene que se haga”, sugiere Carrasco.

Esos dilemas son habituales en la evaluación de riesgo. La ciencia ofrece un método de acercarse a la verdad, no un veredicto. Y los prejuicios o intereses previos pueden sesgar la valoración de la evidencia. Un documento de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (AACREA), por caso, interpreta que los métodos y procedimientos utilizados por Carrasco no necesariamente indican riesgo para alguien que no sea un anfibio particular bajo determinadas condiciones experimentales.

Jorge Adámoli, ingeniero agrónomo y profesor de ecología de la UBA, también tiene sus reparos. “El glifosato no fue creado para ser usado en el desarrollo de embriones. ¡Si los expusiéramos a la sal de cocina, al vinagre o a la lavandina, también les podría causar un efecto!”, asegura. “¿Carrasco puede no saberlo?”, pregunta Newsweek. “No. Si no se da cuenta de las limitaciones de su estudio, es que alguna intencionalidad debe tener”. Por su parte, Rodolfo Ávila, profesor de embriología de la Universidad Nacional de Córdoba, enfatiza que ninguna investigación en embriones es concluyente por sí sola si no se lo acompaña de otros estudios complementarios. “A lo sumo puede representar una señal de advertencia, pero no se puede hacer una extrapolación directa a los efectos en seres humanos”, advierte.

Meses atrás, un informe multidisciplinario del CONICET concluyó que no había datos suficientes en la Argentina sobre los efectos del glifosato en la salud humana. Pudo haber sido un golpe de gracia. Pero para Carrasco, el documento es “grave institucionalmente, indignante” porque, entre las referencias bibliográficas, se cita estudios encargados por Monsanto. Y porque uno de los autores que lo firma también tiene vínculos con la multinacional. Respecto a las otras críticas, aduce que son “chicanas baratas”, “escaramuzas dialécticas”, “argumentos que destituyen la seriedad de la ciencia”. Su pecado, argumenta, fue meterse con un desarrollo tecnológico que la mayoría de los científicos defiende en lugar de mirar críticamente, lo cual, de alguna manera, los impermeabiliza frente a cualquier cuestionamiento de buena fe. ¿Es un quijote incomprendido, un provocador o un rebelde equivocado? Quizás eso es lo que menos importa. Kaczewer anticipa que Carrasco va en camino de ser un “paria”, como les pasó a otros científicos que “examinaron las verdades en lugar de transar con el poder”. Carrasco saca entonces pecho, y no se sabe si lo sufre o en realidad lo disfruta: “Yo sé que esto algún día me lo van a facturar. Pero yo me lo banco. Con la ciencia”.

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Comentarios (27)
odilio
09:51 hs.
10.12.2009
bueno necesito urgente por favor el numero o donde puedo encontrar al dr andres carrasco..y el doctor demaio gomez..ayudeme .gracias cel 011 1531412765
raul odiliio odoy
01:26 hs.
05.12.2009
hola me gustaria que alguien me dee el telefono del dr carrasco donde estuve en un par de conferencias..me enacanto..soy sobrino de gente que en misiones mas presiso en aristobulo del valle.donde es la ciudad y colonias con mas malformaciones.estoy ya hace muchos años con este tema.envestigando los casos,gracias
Omar
13:34 hs.
03.12.2009
...Canal 7. Lo cual en cierta medida demuestra que el gobierno nuestro como tantos otros es rehén de esta multi. Hasta tanto como ciudadanos no conozcamos la realidad no podremos actuar sobre ella. Es necesario difundir el error que se cometió en los 90 permitiendo la sojización del país. No existe un buen uso de estos productos. Saludos
Omar
13:28 hs.
03.12.2009
...nuevas especialidades debido al gran número de consultas que llegaban. No dejen de leer "La soja, la salud y la gente" de este médico. Se consigue el pdf. Respondo a Billiken (Diego): en cada país que desembarca Mondiablo "compra" alrededor de 100 funcionarios en puestos clave, Esto lo pueden descubrir por ustedes mismos viendo quienes son los que juegan a ser Dios en esta historia. No dejen de ver "El mundo según Monsanto" de Marie Monique Robin, está en la red. El sábado pasado la pasó...
Omar
13:21 hs.
03.12.2009
...ya que los asistentes no las soportaban. Escuchen bien: cíclopes, si señor niños cíclopes con las dos orejas debajo del ojo. No estoy bromeando aunque sea difícil de creer. El Dr. Hugo Gómez Demaio está operando 6 chicos por día en el Hospital de Pediatria de Posadas. El niño que tiene menos operaciones es 4 y llegan a 20 en algunos casos. El promedio es 8 operaciones por niño. El Dr. Darío Roque Gianfelici de Entre Ríos también advirtió sobre el problema. En su hospital tuvieron que abrir..
Omar
12:59 hs.
03.12.2009
No se olviden de Carrasco. Por favor cítenlo cuanto puedan en sus correos y comentarios. Lo mismo para el resto de los profesionales que como el Dr. Carrasco están comprometidos con la verdad y con su gente. Tuve la oportunidad de hablar un par de veces con el Dr. Carrasco e incluso de asistir a sus disertaciones y presentaciones. Les puedo asegurar que en la de Mar del Plata que se realizó en el INE (Instituto Nacional de Epidemiología) tuvo que suspender el power-point...(sigo más abajo)
Prof. Zanni
11:20 hs.
01.12.2009
Los sojeros estàn envenenando a la generaciòn que se viene.San Lorenzo (Santa Fe) està cercada por las cerealeras que han multiplicado el càncer -especialmente entre los jòvenes- y los nacimientos con malformaciones y/o disfunciones mentales. El cotolengo està repeleto, asì como las escuelas de niños "especiales". ¿Quien se anima a investigar este genocidio apoyado por los cientificos que le han vendido el alma a Monsanto?; ¿Estamos condenasdos a muerte? Parece que sì.
No se mueven ...
07:42 hs.
30.11.2009
Claudia tenés razón, a este gobierno caca se le escapa la tortuga y está esperando el permiso de Monsanto para actuar contra el glifosato, éstos se hacen los boludos y la oposición es mucho peor: ¡son defensores del veneno! y no aceptan ninguna crítica ni a ellos ni a Monsanto. Sra.presidenta: actúe de una vez, esto es mucho más grave y urgente que el dengue y la gripe porcina juntos. Todos somos perjudicados y se lo podríamos agradecer en el 2011 ... Yo, Claudio.
Claudia Soliz Otero
02:32 hs.
28.11.2009
Me tomo el trabajo de recordarte, ya que el pueblo argentino carece de memoria, que estos cretinos en su campaña informaron a la población, teniendo, cosa que llamó mi atención, mucha información sobre agroquímicos y se comprometieron a sanear e informar sobre lo que verdaderamente sucedía. Es obvio que la ignorancia es atrevida. Respiran caca, comen caca, y son la gente que este país votó por segunda vez (se me cae la cara). Claudia
y fijense como quedò Carmen de Patagones!!
00:45 hs.
28.11.2009
Fijense por internet,y fijense que parece el desierto de sahara!!por la cantidad de tormentas de arena,por el cambio climatico,de tierras que eran verjeles,ahora parece todo desierto!!la soja tiene mucho culpa,porque desertiza los suelos,mas este pesticida asesino,alla vamos!!!SON TIEMPOS PROFETICOS,POR LA NECEDEDAD,LA MALDAD DEL SER HUMANO,EL SER HUMANO ESTA MUY MALO!!!Y MUCHOS NO QUIEREN CORREJIRSE!!
MEMPO GIARDINELLI,HABLO SOBRE LA SOJA!!
00:41 hs.
28.11.2009
HACE UNOS AÑOS,Y DIJO QUE EN SU CHACO NATAL,LA TIERRA QUEDABA ABSOLUTAMENTE QUEMADA,COMO TIERRA ARRASADA!!Y TOTALMENTE IMPRODUCTIVA!!LA VERDAD QUE CUANTO SER HUMANO IMBECIL QUE HAY EN LA VIDA,SEGUIR HACIENDO Y SEMBRANDO UN CULTIVO,TAN TAN JODIDO,PARA NUESTRAS TIERRAS!!ES ESPELUZNANTE COMO QUEDAN LOS SUELOS CON LA SOJA!!
Yo le deseo al que sigue frabicando este pestecida mortal...
00:36 hs.
28.11.2009
y que arruina y contamina,y deja improductivos los suelos de nuestra patria,soja y glifosato,que lo mismo que le hace a otros seres humanos,lo pague el y su familia,con su salud personal.deseo lo mismo que el le hace a la humanidad,negros,blancos,pobres ricos,rubios morochos,catollicos,ateos,protestantes etc.QUE LA IRA DE DIOS,VAYA CONTRA TODOS ESTOS CRIMINALES DE LA NATURALEZA Y SUS ESPECIES,INCLUYENDO A TODOS LOS SERES HUMANOS.LA SOJA ES LA MALDICION DE LA TIERRA,LA DESVASTA,LA QUEMA!!
Enriqueta
21:26 hs.
27.11.2009
A mì me surgen dudas sobre la posible toxicidad de la sacarina y del nutrasweet, inventos tambièn de Monsanto. Porque si Monsanto nos puede matar mientras sonrìe con el glisofato, porquè no nos matarìa sonriendo con nutraseet y ciclatamato?
geronimo moragas
20:55 hs.
27.11.2009
donde esta PINO SOLANAS,el sr. del discurso del pueblo y de los sabores mundanos.seguira pupulando haciendo travesuras por olivos...martinez...la zona bella de bs.as.
Ricardo Alfredo Ortellado
20:44 hs.
27.11.2009
El Dr.Gomez De Maio sabe lo que en Misiones es un secreto a voces; en la zona tabacalera es muy común que los hijos de los trabajadores que utilizan estos agroquímicos/agrotóxicos nazcan con deformidades o formación incompleta.
Ana
12:25 hs.
27.11.2009
Aguante Loewy y me cago en la evaluación de los pares de las revistas científicas. Los que estamos en el sistema de ciencia y técnica sabemos de qué se trata esa evaluación y sabemos también de qué depende. Haberlo publicado primero en Pagina 12 implica otro comprimiso, más político si se quiere, de abandonar esa ciencia divorciada de aquello que la alimenta, ausente del debate por el cambio social y de rodillas frente a los intereses económicos.
OmarG
10:49 hs.
27.11.2009
El texto del informe preliminar del Dr. Carrasco, completo, aquí: http://www.nacionapache.com.ar/archives/3046 Nota del Dr. Montenegro, anterior al informe Carrasco: http://www.nacionapache.com.ar/archives/2119
toto
09:55 hs.
27.11.2009
Me hace acordar y mucho al DDT que en su época de apogeo fué usado indiscriminadamente,luego investigado científicamente (expandido su uso por todo el mundo,y llenado los bolsillos)fuè prohibido por la comunidad cientìfica internacional,lo mismo va a pasar ahora entre dilaciones van a seguir facturando todos los interesados.
Billiken (Diego)
09:10 hs.
27.11.2009
Insisto en preguntar siempre lo mismo y siempre me dan las mismas respuestas, evasivas. Cual es el ente encargado de regular el uso de un agroquimico, como el Glifosato?? De quien depende ese ente?? NO MAS PREGUNTAS SU SEÑORIA.
Cristian
23:23 hs.
26.11.2009
Aguante, y vamos para adelante con, esta gran persona y profesional que se anima a decir la verdad y no solo se queda en intenciones, sabiendo que ello le puede llegar a costar hasta la vida. Queda todavia gente que vale la pena gracias a Cristo, y en todos los ámbitos, Dios quiera que los reuna para que salgan a la luz y ellos sean los que aunque sea una vez en la vida sean los que dirijan y administren este país, sea contra la mierdas que sean de personas que solo quieren lo malo y la mentira
Nestor Wassaf
20:40 hs.
26.11.2009
Carta del Sr. Heller al Foro del día 19/Oct donde explicaba que no podía participar. Buenos Aires, 19 de octubre de 2009 Estimados Compañeros del Foro Social de Salud y Medio Ambiente Presentes De mi mayor consideración: Por razones de mi agenda, inesperadamente alterada por un viaje que no puedo eludir, me veo en la imposibilidad de concurrir a la valiosa actividad que Uds. sostienen con un concepto de salud concebida como Derecho Humano. Afirman Uds. en la convocatoria, que defienden la...
daniel
19:17 hs.
26.11.2009
Pobre Profesor Rodolfo Avila, que no es capáz de observar la realidad que lo circunda en su provincia de Córdoba. Basta solo mirar la banquina de la ruta y luego observar los campos. No queda ni gramilla, ni cardos, ni agropiro..... nada de nada, totalmente árido a pesar que han pasado más de siete meses de la cosecha de la soja. Formamos parte de la naturaleza y sufrimos las mismas consecuencias, como los sapos.
¿Pino ambientalista?
18:31 hs.
26.11.2009
Que raro que Pino Solanas en las campañas electorales se llena la boca hablando de la contaminacion y bla bla bla , JAMAS lo he visto participar activamente en ninguna organizacion o evento que defiende a PULMÖN al ambiente. Es un HIPÖCRITA amigo de los sojeros. A los programas de Grondona va y muy contento.
Ale
18:18 hs.
26.11.2009
ESTO YO LO CONOZCO DESDE HACE YA VARIOS AÑOS,PERO LOS MEDIOS AGROGARCAS JAMAS DIFUNDIERON LAS INVESTIGACIONES PERIODISTICAS EN CONTRA DE LA BASURA DE LA SOJA TRANSGENICA Q TRAJO EL ESTUPIDO DE SOLA A LA ARGENTINA.HIPOCRITAS,DEJEN DE DEFENDER ESTE VENENO.
javierxeneize
10:13 hs.
26.11.2009
Es hora que despertemos y veamos como la sed de avaricia y poder destrullen el futuro de nuevas generaciones, seria bueno ver que los medios empiecen una campaña contra este desastre.No por nada hay tantas enfermedades terminales.quiero escuchar las repercuciones de este estudio, o sera callado como tantos otros?
¿ Un enemigo del pueblo ?
07:00 hs.
26.11.2009
El caso del Dr. Carrasco me recuerda a "Un enemigo del pueblo" donde el protagonista se queda sólo con un amigo luchando contra toda la comunidad que defiende un balneario con aguas contaminadas, espero que no le pase lo mismo. Los lectores de este diario, tan rápidos para opinar sobre políticos, gatos y deportistas, ahora no aparecen por aquí, ¿que esperan?, este problema es mas grave de lo que se oculta en casi todos los medios. A moverse, vamos, Yo, Claudio.
¡ IDIOTAS !
06:48 hs.
26.11.2009
Pienso que el Dr. Carrasco está equivocado: los argentinos ya somos idiotas de antes, no hace falta ningún glifosato para volvernos más giles de lo que somos, con asociar que los mas votados en las ultimas elecciones fueron los que defienden esta mierda de agroquímico. Además son pocos los que como Rulli se juegan por la vida junto con otros médicos. Los científicos y los medios de desinformación se hacen los boludos. Yo, Claudio.
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