Entrevistas
Veintitres
Carlos Ulanovsky-Pablo Sirvén

“En la tele se instaló el cinismo”


Críticos. Con una mirada más política que la de Estamos en el aire, desgranan los últimos diez años de la TV.
26-11-2009 /  Autores de ¡Qué desastre la TV! (pero cómo me gusta), los periodistas realizan una radiografía crítica de la pantalla chica; analizan desde la pobreza de contenidos hasta la mediatización de la política y de la vida.
Por Raquel Roberti

Se conocen desde hace años y comparten ámbito laboral en el diario La Nación. También la pasión por analizar los medios de comunicación, en especial la televisión en relación con sus contenidos y el impacto sobre la sociedad. Carlos Ulanovsky y Pablo Sirvén acaban de editar ¡Qué desastre la TV! (pero cómo me gusta…) con editorial Emecé, que da cuenta de qué vimos de bueno y de malo los argentinos en los últimos diez años. El nuevo libro completa junto al que lanzaron en 1999, Estamos en el aire (de la misma editorial y junto a Silvia Itkin), una “biografía” de la pantalla chica desde sus inicios hasta la actualidad. Llegan a la cita por separado pero puntuales y de inmediato se prenden en una conversación donde demuestran que no siempre piensan lo mismo sobre ese artefacto que nadie puede dejar de mirar, la televisión, a la que califican como “desastre”.

–¿Capusotto es una isla en esa televisión?

Ulanovsky: –Sí, de hecho ni siquiera se graba en Canal 7. Es como Greenpeace contra los cazadores de ballenas. Hacen ocho programas por año. Es muy elogiable porque me parece que son la quintaesencia de lo independiente.

Sirvén: –La televisión hace algo inconcebible, estirar una idea un año. Talentos como Olmedo tenían que repetirse porque el humor es una materia difícil. Se puede hacer llorar hasta el infinito, pero hacer reír es otro problema. Y Capusotto quedó solo, el género de humor se extinguió y, al mismo tiempo, toda la televisión es una joda.

U.: –Hacen ocho, pero en el primer mundo hacen de a trece programas, incluido el piloto. Es una declaración, asumir que más no se puede hacer por año.

S.: –¿Querés decir que con ese pelo pajizo y esos pulóveres impresentables es más del primer mundo que cualquier otro?

–¿Se extraña a Olmedo y Tato?

S.: –Desaparecieron los capocómicos. Hubo un amague de una generación, de la cual es integrante Capusotto, con Cha Cha Cha, De la Cabeza, Alfredo Casero, Alberti, Mex, pero fue como una diáspora muy experimental que la televisión comercial rechazó. A pesar del esfuerzo de varios canales y productores, no pudieron sacar adelante a Casero en humor, tuvo más éxito como actor y cantante pseudo humorístico. En esta época ni siquiera nos hubiéramos enterado de su existencia. A principios de los ’90 pudieron colarse.

U.: –Desde La Noticia Rebelde para acá hubo un proceso de desacartonamiento que abarca a toda la sociedad. Ese proceso, de todos haciendo humor, preocupaba a los cómicos, como Guinzburg, que se preguntaban qué hacer, en qué lugar ponerse.

S.: –También en la tele se instaló el cinismo, que a veces reemplaza el humor, aunque es más una mueca sardónica que algo saludable. Tinelli desde lo más básico o CQC desde algo más intelectual, apuntan a lo mismo.

–El sociólogo Luis Quevedo dice que la televisión perdió el rumbo. ¿Coinciden?

S.: –No sé si es tan dramático, es como los países que entran en default pero no terminan de hundirse, lo cual es un alivio pero también angustiante, porque es una caída tan profunda como infinita. La tele hace lo mismo, derrapa, pero nunca se va a morir; se recicla, tiene una cosa muy de barro con algunas pepitas de oro. Articula muy bien como espejo que a veces distorsiona y muestra algo caricaturesco o dramático, erizado, como el país.

U.: –Si pudiera hacer una equivalencia entre el país y la tele, diría que desde 2001 para acá, a medida que el país se empobreció y se precarizó, también lo hizo la televisión. Y cuando el país se informalizó, en la tele se perdieron los horarios, los programas son “al término de”.

S.: –En este libro tenemos una mirada más política, aunque sin prejuicios para hablar de figuras, desde Florencia Peña hasta Florencia de la V, de Zulma Faiad a Zulma Lobato. Antes había compartimentos estancos, la política por un lado y la farándula por otro. Ahora se entrelaza más, se mezcla como en los ’90 con la farandulización de la política pero de otra manera: se rompieron los vasos comunicantes, ahora todo es desbordado, aluvional y contarlo es complicado.

–Los políticos se prestan al juego…

U.: –Esos también integran esa sociedad que se desacartonó, a partir de aquel sketch de La Noticia Rebelde, “El Parlamento rebelde”, donde los tipos hacían de sí mismos pero en realidad estaban haciendo un personaje satírico, se burlaban.

–¿Cristina es la que menos entiende los códigos de la tele?

S.: –Es evidente que el poder causa muchas tensiones. Me parece que hay varias Cristinas. No es lo mismo estar en la oposición que en el poder, ni estar en el poder y tener un jefe político. Y está el tema de la obsesión con los medios. La influencia es en quien se quiere dejar influir. El mismo Perón lo decía: “En el ’45 ganamos con todos los medios en contra, en el ’55 teníamos todos los medios y tuvimos que irnos, en el ’72 volvimos con los medios en contra y ganamos con el 62 por ciento”. Y terminaba con una frase maravillosa, decía: “Con lo cual en esta vida todo es relativo”. No es que los medios sean nada, pero tampoco ese demonio que convierte a todo el mundo en robotitos.

U.: –En un sentido creo que es igual que todos los políticos. Cree en la televisión y en el poder de los medios más que en sus propios ojos. En exceso. Los medios no son tan poderosos. También me parece inadecuado, y a veces excesivo, el uso de la cadena de radiodifusión. Estoy seguro de que se le vuelve en contra, porque nadie se queda viendo qué gran anuncio va a hacer la Presidente cuando le cortan el programa que estaba esperando desde hacía una semana. Y hay una contradicción. Por un lado una creencia casi absoluta, ciega, en los medios, y por otro, una enorme dificultad para entregarse, para hacer una conferencia de prensa, para darles a los medios lo que los medios requieren.

S.: –Hay además un tema de seducción, que ella lo tenía. Los medios tienen una mirada cholula de todo y cuando apareció Cristina, hace años, la saludaron como qué mona, qué inteligente, qué bien habla…

U.: –Ahora la critican por lo mismo, porque es mona, porque se viste bien, porque puede hablar sin leer…

S.: –Pero eso tiene resultados según cómo se lleve. Si hay alguien que estéticamente, por altura, facha, no resultaba, era Menem; sin embargo estaba en todos los programas. Hay una cosa de seducción, a la que ella pareciera renunciar, pudiendo ejercerla.

–¿La televisión tiene doble cualidad, efímera e indeleble?

U.: –Como la mayoría, me pregunto dónde vi tal cosa. Me sirven programas como TVR, que ofrece un registro de cosas que no se vieron y permiten estar mínimamente actualizado. La tele sirve para esos menesteres menores, hablar de algo al otro día, tener tema de conversación en la oficina.

S.: –De alguna manera la televisión impregna. Las urgencias que tenemos en las grandes ciudades, la vida en clip, los cumpleaños de 15 y matrimonios con escaleras, producidos, con video. Hay un packaging en la vida cotidiana que es medio televisivo…

U.: –La eventización de la vida…

S.: –La subida a YouTube de videítos picantes o de peleas, toda la vida se agarraron a trompadas en la esquina…

U.: –Pero nadie lo filmaba.

S.: –…y ahora lo pasan todo el día en el noticiero. La gran novedad es que se filme y que se lleve a YouTube o Facebook. No hay más intimidad.

–Lo pasan en el noticiero del día y al siguiente lo levantan los diarios y las radios, es un bombardeo.

S.: –Hay una sobresaturación de televisión. La calle es un recorrido de televisores, en bares, garajes, subtes, consultorios, colegios, todos puestos en señales de noticias, con lo cual se violentó la norma de ver televisión cuando se desea. Ahora no se decide cuándo prender, apagar o cambiar de canal, porque las pantallas están encendidas con cantidad de información: temperatura, quiniela, imágenes, títulos. Algún peso debe tener todo eso.

U.: –Lo peor son los monitores en los estudios de radio y las redacciones, en señales de noticias. Marcan la agenda. Eso le quita mucha identidad a la radio y no es recíproco, porque la televisión le da lugar a la radio sólo cuando hay algo fuerte, denuncia o exabrupto.

S.: –Homogeniza el menú, pero creo que no es una cuestión ideológica sino que las nuevas generaciones de periodistas, con los celulares, los jefes de prensa, Internet, Google, tienen menos músculo. Antes había que patear la calle, cada uno encontraba algo distinto y se contaban cosas diversas.

U.: –Eso cambió en los ’90, cuando todos hablaban por teléfono y, en especial a la hora del cierre, se comunicaban con los funcionarios de primera línea y les decían: “Tengo la tapa para vos, decime algo”. Se buscaba el título de tapa del día siguiente.

S.: –Antes las fuentes privadas y públicas no eran tan profesionalizadas, hoy todos tienen jefe de prensa y deciden con qué medio habla y con cuál no.

–Hablan de lo que viene a nivel tecnológico, ¿se pueden prever los contenidos?

U.: –La televisión abierta va a tener contenidos más restringidos que los actuales. Imaginaba, casi irónicamente, que hoy recibimos invitaciones para presentar el libro en diversos programas. Va a llegar el momento en que el tiempo de la televisión va a ser tan valioso y escaso, que van a desaparecer las invitaciones. Va a haber una cámara fija, la gente pasará sobre una cinta transportadora dos o tres segundos y dirá: “Presento el libro Qué desastre la televisión”. Y chau, pasó, ni siquiera va a poder decir su nombre. En cable será más segmentada, especializada.

S.: –También la tendencia es miniaturizar, en tecnología y en contenidos. La verdadera ideología es la tecnología porque marca el camino. Los formatos tienden a achicarse, el clip, el celular con una pantalla chica que te obliga a ser corto, el blog, Internet. Antes era todo escaso porque había pocos canales. Ahora hay más soporte y podrán convivir esos pequeños formatos con otros experimentales, ocho oras de una obra de teatro que verán tres personas. Habrá diversidad.

U.: –Me parece que la televisión tiene bastante. Hay más de 150 señales en cable. Lo que no hay, aun en esa variedad, es demasiado para ver. Invito a recorrer los canales, algo que puede llevar unos 20 minutos y que deja con las manos vacías.

–La televisión se nutre hoy de gente común, pero de clase media. La pobreza se muestra desde lo marginal y peligroso. ¿Puede cambiar con la segmentación?

U.: –No sé, creo que en este momento está entregada a generar impacto. En la medida en que los sectores más bajos puedan generar otro tipo de situaciones, estarán en la tele y si no, seguirán estando por lo mismo que ahora: cortando la calle, prendiendo fuego una goma, encabezando una movilización, un piquete. Un programa que llega a los pobres es Policías en acción, pero sólo para estigmatizarlos, para corroborar la certeza de que allí donde hay pobres hay conflicto.

S.: –Hay muchas ausencias en la televisión. Se retrata a la juventud de manera parcial, o son recontrachetos o recontradrogados, dos extremos sociales y los dos patológicos. Adrián Suar instaló el costumbrismo pero se perdió cierto naturalismo, de hacer argumentos a partir de situaciones cotidianas y no de momentos culminantes. Los libretistas están muy presionados a escribir que pasen cosas asombrosas, con lo cual los argumentos son menos creíbles. Se perdieron los relatos y todo va detrás de una onda: cárceles, o la noche reventada. Tampoco hay tercera edad. No hay historias para gente grande, cuando Elsa y Fred o El último encuentro fueron éxitos. Creo que el gerente de programación es temeroso por naturaleza, poco ilustrado y programas como Había una vez un club, para nada aburrido, de Campanella, lo mandan a la una de la madrugada. Obviamente, el eje en la televisión comercial no puede ser la cultura…

U.: –¿Por qué no? ¿Por qué no podría haber un lugar más importante para el tema cultural? En lo de tercera edad creo que hay un temor tremendo al viejazo, pero también a lo profundo, a lo que se supone es lo cultural, generado o impuesto por gente que en los últimos veinte años no leyó un libro. Si se hace un inventario del empobrecimiento, debe figurar el empobrecimiento del lenguaje. En todas las clases.

S.: –También la sociedad perdió densidad, la materia gris social se volatilizó, el debate público se anecdotizó. Como dice Gastón Portal, todo se “rializó”, es más grave que se “tinellizó”. Todo es escándalo, fisgoneo de escandaletes sin huella. No es Watergate, es una vedette de cuarta. Si todo eso puede ocupar toda una tarde y ser replicado para siempre por TVR y Zapping… es como el chicle que te pegaban en el pelo en el colegio, no te lo podés sacar.

U.: –El fastidio que provocó el exabrupto de Maradona no es comparable con cualquier programa de las tardes donde hay un escándalo, una pelea, insultos de bajísima laya.

S.: –Y no lo decimos desde un lugar de pacatería, porque a esta altura nada nos escandaliza. Da bronca que todo da vueltas sobre dos o tres ejes muy precarios, es como Biafra…

–Desnutrición, pero mental

S.: –Tal cual, en un país que vivimos de otra manera, no es una utopía.

U.: –La verdad es que en todo el mundo la televisión sirve para entretener y un poco para educar. Acá hubo un momento en que los que hacían la televisión tenían el prurito de generar dos o tres proyectos por año para poder decirle a la opinión pública “hice tal cosa”. Ahora no y es responsabilidad compartida entre los que generan contenidos y la sociedad, que se volvió perezosa, no exigente y que recibe lo que le dan pasivamente.

S.: –Se da una gran paradoja. En los ’60 la televisión estaba en el centro de atención con un nivel digno y mucha proyección hacia otros países, como Brasil, Venezuela, México, que después nos pasaron por arriba televisamente hablando. Sin embargo, y a pesar de esos tumbos, somos uno de los países que más exporta formatos. La Argentina tiene recuerdos de vieja potencia que están reprimidos por nuestra propia autodestrucción.

–¿Recuerdos del futuro?

S.: –Y una situación complicada a nivel internacional. La televisión reinaba tranquila, pero con el cable, el videoclub, Internet, tuvo que crear formatos reality show, seudo acontecimientos para llamar la atención. Hoy la televisión grita su desesperación porque siente que ya no controla todo, no tiene el monopolio de la mirada como antes.
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Comentarios (13)
dario alfredo fama
17:40 hs.
05.12.2009
pienso que la television carece de creatividad salvo el caso de canal7 y encuentro por demas es monopolizada por la estupidez y la obsecuencia hacia el grupo clarin y otros medios locos ,la solucion seria profundizar la tv publica para enfrentar la pelotudizacion de tinelli y otros
filos
21:00 hs.
02.12.2009
Manu: NO es como vos decís, vos NO entendés el humor de Capusotto lamentablemente. No puedo explicarlo en 500 caracteres, simplemente me atrevo a sugerirte que lo intentes, que trates de ver + allá, fijate lo que es una parodia y advertirás que hay bastante de eso en el humor de Capusotto. Las caricaturas...
Manu
22:16 hs.
01.12.2009
No puedo entender porque en Buenos Aires ven a Capussoto y además lo premian?? es un programa decadente, estupido, sin sentido, no sirve absolutamente para nada, no entretiene, no hace reir? que tienen en la caebza los porteños?
Juan Calos Saez
11:55 hs.
01.12.2009
LOS SEÑORES,NOPUEDEN NEGAR,COMOTAMPUCO JUSTIFICAR...LA ACTITUD DE LOS DUEÑOS DE LOS MEDIOS...ELLOS LO SABEN,COMO TAMBIEN DE SU INFLUECIA...FUNDAMENTALMENTE,EN LAS CLASES MEDIAS...ESTO FUE PLANEADO,POR LOS GLOBALIZADORES...ES CIERTO,TODO LO DICHO POR EL GRAL. PERON...EN SU MOMENTO,CON OTRA REALIDAD,Y EN LO REFERENTE A CRISTINA,ME PERGUNTO,POR QUE TIENE QUE ENTRAR EN EL JUEGO...SEÑORES..PERON DECIA,,,LA VERDAD,ES LA UNICA REALIDAD...LOS MEDIOS,SON LAS EMPRESAS,MESCLADAS,PAR DEFENDER SUS INTERECES.
gerardo pierantoni
09:16 hs.
01.12.2009
Si la programación de televisión puede ser vista e interpretada por un chico de ocho años, quiere decir que ese es el coeficiente intelectual que elige como destinatario el que emite el mensaje. No se tendría que poner límites a los programas de chimentos que jibarizan y embrutecen la cabeza de la gente.Con tantas personas creativas y talentosas que hay en el pais, escritores, actores, humoristas, músicos, tener que ver a toda esta banda de impresentables terroristas sintácticos...SOSCOMFER
gerardo pierantoni
09:04 hs.
01.12.2009
Estos periodistas "críticos" (como Crítica de Botana en el 30) no hacen referencia a que en canales como TN todos los periodistas piensan DE LA MISMA MANERA (estudiaron en la misma escuela de periodismo)Como sostenía Bordieu te revolean un Antonini Wilson para taparte el ESCANDALO DE MAURICIO en Buenos Aires. Sigo los titulares de TN, POR QUE LOS REPITEN 400 VECES POR DIA, tendrá algo que ver aquello de miente, miente algo quedará o que la repetición instala verdades. SOMOS DEL INTERIOR
gerardo pierantoni
08:56 hs.
01.12.2009
La inocente TELE ha contribuido a la despolitización de la clase media, con honrosas excepciones como Encuentro o Canal 7. La TV ha generado liderazgos mediáticos como los de F. Meijide, De La Rúa, Mauricio (Berlusconi del Sudesarrollo) y AHORA De Narvaez. Han mezclado política con Farándula, personajes que evaden impuestos nos hacen recomendaciones morales y anuncian las siete plagas. LA TELEVISION NO HIZO REFERENCIA A LA MUERTE DE ANIBAL FORD POR QUE PARA LA AUDIENCIA ALCANZA RICARDOFORT
Vero
06:16 hs.
29.11.2009
Peron no se tuvo que ir, sean claro señores, FUE UN GOLPE DE ESTADO, saben ustedes lo que eso significa. Y los medios si son poderosos, NO NOS TRATEN DE INGENUOS , ustedes son una fantochada de intelectuales, comprables a Tinelli. Dejen de hablar por un medio , sean honestos , a la gente se la engaña menos que antes, y seguro que seguira asi, pronto muy pronto van a quedar todos los hipocritas al descubirto aunque traten de esconderse tras la mascara de intelctuales
Abraham
02:28 hs.
29.11.2009
Es extraño,ya que con ese titulo,estos dos pensadores se estan quedando cortos,y hasta parece que promocionan y aprueban este desastre.La verdad es que la TV se volvio la cloaca de la sociedad,donde van a parar todas las mierdas.
Alberto
22:10 hs.
28.11.2009
Ulanosky ES OTRO QUE DEBERÁ RENDIR CUENTAS MAS ADELANTE DE SU ACTUAL POSTURA PRO EMPRESARIA Y BILLETERA Y SU FALTA TOTAL DE OBJETIVIDAD QUE PRECISAMENTE ERA LO QUE LO CARACTERIZABA
La radio continental es cínica.
19:00 hs.
28.11.2009
Ulanosky trabaja en una radio sojera que oculta todas las consecuencias que trae este monocultivo, a parte de criticar a los K no desde la independencia sino de la intencionalidad y prejuicio. Hoy escuché el resumen de Magadalena de la semana y el escandalo de macri ni figuró, eso sí todo CONJETURAS contra los K. Que cínicos¡¡
la radio tembien es mediocre
18:55 hs.
28.11.2009
Bueno, la radio no se queda atras. se la passan diciendo chistes mediocres., o como me queda la ropa que me puse hoy, etc, tampoco hay produccion propia se las pasan repitiendo lo que Clarín escribe, la radio tambien es un horror.
Ale
18:01 hs.
28.11.2009
y quizas lo de la tv mediocre no se enteraron q MENEN YA NO ESTA MAS!!!
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