Buenos Aires Económico
Por Nicolás Tereschuk

¿O Globo puede desaparecer?

24-11-2009 / 

Nicolás Tereschuk
“Cuantas más televisoras haya, cuanto más periodismo, cuanto más programación cultural, cuanto más debate político haya, más democracia y menos monopolio habrá.” ¿Acaso un argumento conocido? Lo esgrimió el fin de semana pasado el presidente brasileño, Lula Da Silva, al inaugurar estudios del canal Red TV, en San Pablo. En esa ocasión, el mandatario acusó también a “algunos formadores de opinión” de querer conformar un “pensamiento único”. Sólo faltaba ponerle nombre y apellido al señalamiento contra la cadena O Globo.
Dos días más tarde, el diario Folha de Sao Paulo consignó que el oficialista Partido de los Trabajadores cuenta con una propuesta para modificar la legislación que regula las licencias de televisión. La posición será llevada a la Conferencia Nacional de Comunicación, a realizarse el mes próximo en Brasilia. Según puede leerse en una cartilla del PT dirigida a sus militantes, la normativa actual para el sector es evaluada como “anacrónica, autoritaria, fragmentada”, ya que “privilegia a los grupos comerciales, en detrimento de los intereses de la población”.
El PT sostiene que ese tipo de regulación “permite a unos pocos grupos empresarios –muchas veces asociados a fuertes conglomerados extranjeros– ejercer un control casi absoluto” sobre los medios. Ante esa situación, propone, entre otras acciones, imponer “atribuciones y límites para cada eslabón de la industria de la comunicación (creación, producción, procesamiento, realización, montaje, distribución y entrega), impidiendo que una misma empresa pueda actuar en los mercados de contenido e infraestructura”.
Se impulsa además asegurar “pluralidad y diversidad de contenidos” y “fomentar la producción privada no comercial o pública no estatal”, junto con el “fortalecimiento de los medios y de la producción pública-estatal”. El eco de la ley de medios audiovisuales promulgada en la Argentina resulta notorio.  
El oficialismo brasileño movió con blancas y ya se empiezan a ver algunas respuestas de manual. “Golpe a la prensa” se lee en la editorial de un medio local paulista, que se refiere a una “evidente intención de controlar” a los medios por parte del PT.
El clima político no es del todo apacible para Lula, a pesar de las loas que recibe de publicaciones como The Economist, y de que algunos poco informados referentes de la derecha argentina, aferrados a su default ideológico, lo entronizan como “gran esperanza blanca” latinoamericana.
El ex presidente Fernando Henrique Cardoso, en una durísima nota de opinión, advirtió a principios de este mes que si la ministra Dilma Rousseff se convierte en la sucesora de Lula se consolidará un “subperonismo” (sic) en el país. El sociólogo sostuvo que “poco a poco” toma forma en el país un “autoritarismo popular” que va “minando el espíritu de la democracia constitucional”.
“Partidos flacos, sindicatos fuertes, fondos de pensión convergiendo con los intereses de un partido de gobierno y atrayendo socios privados privilegiados, es el bloque sobre el cual el subperonismo lulista se sustentará en el futuro si gana las elecciones”. Impacta la frase en la pluma del impulsor de la Teoría de la Dependencia. El doctor Cardoso no se priva de tratar a Lula de maleducado. Afirma que el actual mandatario pronuncia frases “aparentemente sin sentido” y que de “la propia boca presidencial salen improperios para matar moralmente a empresarios, políticos, periodistas o quien sea que ose discordar con el estilo de ‘Brasil potencia’”. En la misma línea, días atrás, el influyente músico Caetano Veloso trató de “analfabeto y grosero” a Lula.
Para completar el panorama hay que repasar también declaraciones recientes de Rousseff. La titular de la Casa Civil, lanzada hacia una postulación presidencial, acusó sin vueltas a la prensa de “partidización”. Ante intendentes petistas habló de la “sustitución de la oposición partidaria por una oposición casi mediática”. Y alertó sobre los peligros de un “creciente aislamiento de sectores políticos, básicamente de la oposición, que se ve sin proyecto, sin discurso y cada vez más sin base social”.  
Apenas algunas imágenes para palpar mejor el juego pesado que muchas veces implica la política diaria brasileña, lejos de una imagen idílica de consenso tropical imaginada desde cierta dirigencia argentina.  Pensar que América Latina enfrenta por todos lados nuevos desafíos ante la necesidad de consolidar y profundizar los cambios que vinieron con la primera década del nuevo siglo no parece errado.

Nicolás Tereschuk
Politólogo. Coeditor de Artepolitica.com
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Comentarios (2)
Ricardo Alfredo Ortellado
18:44 hs.
25.11.2009
Perón vive en la memoria y en el alma de millones de argentinos; y ahora estamos exportando Peronismo de buena calidad.
Manotazos de ahogado de la cia
15:37 hs.
23.11.2009
Cualquier semejanza con argentina , chile , venezuela , bolivia , paraguay y ecuador...no es mera coincidencia
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