Por Eduardo Anguita y Miriam Lewin
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- Néstor Kirchner no lo va a decir pero ya está en carrera con miras al 2011. Yo a usted lo escuché en el último tiempo más de una vez diciendo que Cristina Kirchner no es una mala candidata para 2011. ¿No resulta contradictorio que Néstor Kirchner asuma el frente del PJ si esto que usted dice es así?
–Lo que pasa es que a eso lo digo yo nada más. A mí me parece perfecto que Néstor asuma al frente del Partido del sector del tradicional peronismo, que es el que lo apoya a él. Yo creo que es una mayoría pero hay un importante sector peronista que está en contra. Esto no quiere decir que por eso se vaya a presentar dentro de dos años, es demasiado temprano. Yo creo que es bueno que el partido peronista tenga una persona que sea su dirigente mayor. Yo lo que digo es que para el 2011 es bastante probable que Cristina quiera reelegirse, no porque esté peleada con el marido, porque ellos son la misma cosa, pero tienen personalidad distintas y en este momento roles distintos. Como Néstor Kirchner fue presidente exitoso durante cuatro años, entonces la gente está acostumbrada a que él es el que manda y creen que la mujer lo sigue, pero de ninguna manera es así. Yo conozco a Cristina y no es persona de hacer lo que le diga el marido, de ninguna manera, o sea que los dos están en lo mismo. Ahora, ella va a tener la investidura presidencial y eso le va a permitir represtigiarse, cosa que va a ser más difícil para Néstor. Por mí que hagan lo que quieran, yo creo que va a haber segunda vuelta.
–En este escenario eventual, como decía antes, es muy temprano analizarlo pero está en la agenda periodística, en la agenda de café.
–Yo no tengo el don de la predicción, pero a mí me parece que el principal candidato de la oposición va a ser Reutemann porque tiene un perfecto rol como dirigente de la derecha, una derecha populista, no mayoría pero popular y tiene bastantes elementos adicionales. Pero al mismo tiempo es un productor rural… Yo creo que él va a ser el candidato opositor y no Cobos porque está metido con una especie de ensalada de cuatro o cinco grupos con cada uno dividido en dos.
–Todos estos candidatos que usted está nombrando tendrían que atravesar una interna abierta. ¿Cómo se acomodarían las piezas del dominó con Kirchner y Reutemann? ¿Los dos por el PJ o se abrirían otros espacios?
–Yo no sé cómo va a ser eso al final, pero puede ser una interna. A mí me parece que se van a separar y cada uno va a tener un nombre distinto. Por ahí Kirchner va a llamarse partido peronista y, el otro, partido peronista intransigente o federal. Yo creo que esa oposición a Cristina o a Néstor no va a ser principalmente peronista, creo que va a tener una persona como Reutemann que es una persona madura mientras que Macri da demasiada impresión de muchacho rico de Villa del Parque…
–De Barrio Parque…
–Y lo mismo De Narváez.
–Las clases medias de la sociedad, cuando votaron por Cristina en 2007, fueron una parte importante en su victoria. Hoy el kirchnerismo como está, tan pegado a Moyano, ¿tiene posibilidades de reconquistar el amor de un sector de la clase media o necesitará otros interlocutores? Hay quienes dicen que lo tiene que buscar a Hermes Binner por ejemplo…
–Yo creo eso. A mí me parece que la clase media en su mayoría no está a favor del Gobierno de ninguna manera. En todos los países del mundo, la clase media en su mayoría es conservadora. Por ejemplo en Chile con casi un empate entre la derecha y la concertación, ¿quién cree que vota por la derecha? ¿la oligarquía? La oligarquía es un 5 por ciento. Es la clase media. En Estados Unidos, ¿quién vota por Bush? A Obama no lo vota la clase media sino la clase media progre que es una minoría significativa. Ahora, en la Argentina el drama es que la clase media progre no simpatiza con el Gobierno, simpatizó un poco en algunos momentos por la línea de transversalidad. Yo creo que eso se va a reactivar a partir del 11 de diciembre porque ahí el Gobierno se va a dar cuenta que es minoría en Diputados. En la elección real de Diputados el Gobierno sacó un tercio. Está bien que después mucha gente dice: “yo voto a Pino Solanas porque me resulta simpático”. pero nunca lo votaría para presidente, eso es otra cosa. Yo no creo que el opositor principal a alguien del matrimonio K –que uno de los dos se va a presentar obviamente– sea Cobos, porque es un tipo que tiene popularidad hoy y digo “pobre tipo, no creo que hizo mal en el momento de dar su voto porque hubiera sido muy malo para el Gobierno ganar con el voto de él”. Una cosa es eso y otra cosa es ser jefe de la oposición siendo vicepresidente. Es ridículo. Además está muy dividido ese grupo.
–¿Por qué?
–Ellos piensan tener una alianza entre ciertos sectores radicales y de izquierda, podría ser el mismo Binner pero sería bastante desastroso que sea la Alianza de nuevo. El Gobierno Nacional al darse cuenta que está en minoría en el Congreso y por más que hayan varios Borocotó que se dan vuelta y se integran, no va a conseguir mayoría. Los opositores sí tienen más diputados pero no pueden ponerse de acuerdo. El Gobierno tiene que buscar aliados como ya los buscó para estas dos leyes, la de medios –que a mí me parece que en principio está bien pero hay otras que están mal, algunas ya se cambiaron y otras tienen que cambiarse– pero la impuso con el apoyo de centro-izquierda, lo cual no quiere decir que hicieron una alianza pero con Binner, Solanas, el SI. Eso tiene que seguir porque esos grupos son los que representan a la clase media progre, es una minoría. La mayoría de la clase media no la va a tener. La clase media no es la mayoría del país como sí lo es el nivel de trabajadores, hay un 60 y pico por ciento de gente obrera, piquetera o lo que sea. Y hay un 30 por ciento de clase media y un 5 más de clase alta. La clase alta y la mayoría de esa clase media no progre, va a estar votando en contra. Seguro que van a votar divididos, pero en la primera vuelta. En la segunda, si se presenta Reutemann y por el otro Cristina, ¿y todo el zurdaje por quién va a votar? ¿El radicalaje por quién va a votar? Mitad y mitad. Estoy refiriéndome a los afiliados y no a simpatizantes que no son radicales.
–¿Cuál es la porción de progresismo que empezó a desarrollar un rechazo visceral por el Gobierno? El otro día alguien muy progresista me dijo “yo acuerdo muchas cosas pero me molesta la forma en que actúa, comunica y dice”.
–Eso es cierto. A mí también me molesta. Yo apoyo al Gobierno pero me molestan muchas cosas. A Moyano hay que ponerle límites porque cree que apoya al Gobierno y está pateando en contra. El otro día no sé qué bloqueó pero yo no recibí los diarios ese día y evidentemente…
–No los recibió porque era el Día del Canillita y es feriado.
–Pero no es por eso sino porque anduvo Moyano metiendo lío. De todos modos, usted sabe que Moyano y sus dos hijitos se pasan de revoluciones más de una vez pero yo, que apoyo críticamente al Gobierno, considero que en cualquier partido y gobierno hay siempre muchos elementos distintos. Uno no puede pretender que sean todos perfectos. Lo que pasa con los radicales es que se pelean y no sé si se van a reconciliar, yo creo que no. Con respecto a los peronistas yo creo que la ruptura con el sector anti K ya es demasiado grande como para poder volver a esa cosa de Perón de la bolsa de gatos y después salen gatitos.
–Es muy buena esa anécdota, a ver si la podemos reconstruir.
–Perón decía que cuando los peronistas se pelean es una bolsa de gatos que están peleando y cuando se abre, resulta que no, que se estaban reproduciendo y salen varios gatitos. Eso ha ocurrido más de una vez y se han matado.
–“Piensan que nos estamos peleando y en realidad nos estamos reproduciendo.”
–Sí, pero no es cierto. En el ’73, cuando volvió Perón y hubo una matanza, eran supuestamente peronistas pero ahí estaban los Montoneros –que en realidad no eran peronistas o que se hacían pasar por tales– y estaba la gente de la CCC (Corriente Clasista y Combativa) o la AAA, no me acuerdo.
–No, la CCC es la de ahora. Esa era la AAA.
–Bueno, no importa. Lo que digo es que en este momento esa idea de que el peronismo siempre pelea y después se une es equivocada. Para que el Gobierno actual consiga una mayoría, tanto en el Congreso como en el 2011, tiene dos alternativas posibles: una es decir “bueno somos todos peronistas, nos juntamos con Duhalde, Solá, Reutemann y tutti quanti” y la otra más difícil es juntarse los grupos de centroizquierda que en esta última decisión lo han apoyado en el Congreso, mientras que los peronistas no.