Boudou alternará con el resto del equipo económico las reuniones con los bonistas en todo el mundo
Por Pablo Waisberg, Esteban Pérez Fernadez y Hernán Dearriba
El equipo económico definirá en 10 días un calendario para presentar la propuesta a los holdouts en el exterior. Boudou espera tener la aprobación parlamentaria para cerrar la operación antes de fin de año.
Están relajados y con la cuenta a su favor. Esa es la imagen que dan el ministro de Economía, Amado Boudou, y los funcionarios que lo acompañan. Sobre el final de la semana pusieron en marcha el proceso de canje de la deuda en default para los bonistas que que no aceptaron la propuesta de 2005 y mañana verán como ingresa al Congreso nacional el proyecto para suspender el cerrojo que impide una nueva oferta.
Disfrutan, además, del comportamiento de títulos y acciones de bancos, que comenzaron a trepar en cuanto se corrió el rumor de que se lanzaba la operación, y de las últimas declaraciones -políticamente correctas- que tuvieron que hacer los hombres del Fondo Monetario Internacional para acomodarse a la decisión del Gobierno.
“En apariencia este gobierno no es market-friendly, pero cuida la inversión porque es trabajo en la Argentina”, definió Boudou al relatar un encuentro con inversores realizado en los pliegues de la Asamblea Anual del Fondo Monetario Internacional, que se realizó en Estambul, Turquía. Allí, su secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino, se encargó de hilvanar “muchos encuentros” con inversores, que fueron la antesala del anuncio del jueves pasado.
Según los cálculos de Boudou, en no más de diez días estarán “encarrilados” el tratamiento del proyecto de ley que suspende la Ley Cerrojo y las presentaciones ante la Securities and Exchange Commission (SEC) de los EE.UU., el equivalente de la Comisión Nacional de Valores, y las distintas bolsas de comercio del mundo. Para el primero de los temas ya habló diréctamente con los jefes de los bloques oficialistas, Agustín Rossi (Diputados) y Miguel Angel Pichetto (Senado). Del resto se está encargando Lorenzino.
La tarea se está realizando como un rompecabezas y con varias manos: “la idea es repartirnos el trabajo y trabajar rápido”, definió Boudou, se repartirá el mapa financiero con el secretario de Finanzas y al viceministro de Economía, Roberto Feletti, para entusiasmar a los bonistas en los distintos puntos del planeta. El viernes, Boudou recibió en su despacho a
Buenos Aires Económico donde repasó el anuncio de la reapertura del canje y anticipó los próximos pasos que dará el equipo económico.
-Al margen del acuerdo con los bancos ¿Van a salir a buscar a los bonistas que no están representados por esas instituciones?
-Nuestra aspiración es solucionar el tema totalmente, pero sabemos que un canje de mercado no puede tener ese nivel de aceptación. Pero vamos a ir a Italia, Alemania, Japón y, obviamente, a los centros financieros internacionales, Londres y Nueva York, para lograr el máximo nivel de aceptación.
-¿Cuál es cronograma?
-Estamos concentrados en dos secuencias fundamentales: el tratamiento del proyecto de ley al Congreso y los trámites en las distintas Bolsas de valores del mundo y los entes regulatorios para que rápidamente podamos tener anotados los títulos para el canje. Eso es lo que estamos haciendo. Pero en diez días vamos a estar definiendo un cronograma de visitas a los países con fuerte tenencias de bonos para lograr el máximo nivel de aceptación.
-¿Van a hacer algún acuerdo con algún banco local para este canje?
-Ya firmamos acuerdo con Barclays, como principal colocador, y con Citi y Deutsche Bank como, colocadores secundarios. Estos últimos tienen una fuerte presencia en el mercado local y creo que ellos van a hacer un muy buen trabajo.
-¿La propuesta va a ser uniforme para todos los bonistas o va a haber algún tipo de diferenciación?
-Aca hay tres segmentos que llegarona tener bonos argentinos por caminos distintos, a nosotros hay dos que nos interesan que son los tenedores institucionales y los tenedores individuales que tal vez mal asesorados por los bancos de sus países fueron a este tipo de instrumentos. El tercer grupo es el de los fondos buitres que son demasiado adeptos a las bravuconadas así que nos tienen sin cuidado. Sobre todo cuando estamos viendo que hace 10 días la ANSES tuvo un fallo ejemplar en un tribunal de segunda instancia en los EE.UU. que marcó la cancha muy claramentey creo que los dejó sin algunos de sus argumentos.
-¿Entonces se puede pensar en alternativas para atraer a los distintos segmentos?
-Nosotros debieramos tener dos instrumentos distintos para estos dos segmentos que son los tenedores institucionales e individuales. Debieran ser dos propuestas que permitan que se autosegmente o decidan ellos mismos por cuál de las ventanillas ingresar, con lo cual debiera ser un poco peor la oferta para los tenedores individuales en término de valor presente, pero no pedirles efectivo por el canje. Tal vez haya algunas operaciones entre ellos en el medio pero eso ya no es un tema de la República Argentina, aunque uno espera un proceso de ese tipo.
-Hasta la Asamblea Anual del FMI en Estambul parecía que había una paridad entre la política de acercamiento al Fondo y la reapertura del canje ¿Qué hizo que llegara primero la reapertura de la reestructuración?
-Siempre pensamos que la reapertura del canje era la operación más efectiva para la Argentina en términos de oportunidad y de impacto en los mercados. Entonces, teníamos apuntados en esa línea de trabajo los estudios técnicos y los avances de las propuestas que habíamos recibido. Aparte es una señal muy fuerte de hacia dónde va a la Argentina.
-Parecería que el Gobierno genera expectativa en lo que dice el Fondo ¿No sería más simple que venga su misión, haga la consideración que quiera y que se vayan?
-Cuando tengamos la certeza de que no nos van a hacer una mala jugada, no hay duda.
-¿Cuál sería la “mala jugada”?
-El paso del G-7 al G-20, del cuál la Argentina forma parte, está definiendo las nuevas reglas de juego del sistema financiero internacional. Está claro que lo que había no servía y entonces hay una persona el frente del Fondo Monetario Internacional, que me parece que interpreta claramente y está haciendo un esfuerzo casi conmovedor por llevar adelante esta transformación, pero también el Fondo tiene su inercia, su burocracia, su staff, sus burócratas. Ellos están muy cómodos y la pasaron muy bien señalando a los países con el dedo, al mismo tiempo que las políticas que ellos pregonaban fracasaban consistentemente. Es un caso rarísimo ¿no? Pero esto tiene que ver con intereses económicos, representados por un organismo que tenía que ser multilateral y cooperativo y se había convertido en el brazo ejecutor de una ideología y un negocio.
-¿Tiene expectativas en la gestión de Dominique Strauss-Khan?
-Estamos haciendo un esfuerzo muy grande para apoyar la gestión de Strauss-Khan y que pueda llevar adelante estos cambios. Uno, cuando está convencido de los cambios, tiene que poner la cara y no tiene que tener dudas.
-¿A pesar de los planteos de algunos funcionarios del Fondo?
-A pesar de lo que sea. Creo que el Fondo es el que está en una posición crítica porque mientras el Fondo apoyaba, apuntaba con el dedo y realizaba desastres en países como la Argentina, pero también en la India, Nigeria, Indonesia o México, a pocos kilómetros de Washington les explotó la crisis financiera internacional más profunda de la que uno tenga memoria. Yo les preguntaría a estos muchachos ¿qué estaban mirando? Y la relevancia relativa de lo que estaban mirando. Porque cuando hay que resolver problemas se tiene que comenzar por los más gruesos y les explotó en la cara una bomba que dejó son trabajo a montones de norteamericanos y de europeos, y que cortó todo el circuito financiero internacional e hizo tambalear sus propios cimientos ¿dónde estaba el FMI? ¿qué estaba mirando? ¿qué era sustentable?
LA DANZA DEL ARTÍCULO IV
ES IMPRESCINDIBLE. A fines de agosto se realizó el Council of
Americas en Buenos Aires y fue la oportunidad para que el director del
Departamento Hemisferio Occidental del FMI, Nicolás Eyzaguirre, venga a
Buenos Aires en una visita informal. Ni bien pisó tierra sostuvo que no
podría haber acercamiento con el organismo sin la revisión del artículo
IV y que su resultado sería público.
LAS OBLIGACIONES. El 4 de octubre, en el marco de la Asamblea
Anual del FMI, que se realizó en Estambul, Eyzaguirre dijo que la
Argentina tiene la "obligación" de permitir al organismo revisar su
economía. Además, pronosticó que la economía argentina tendría un
crecimiento bajo por su falta de acceso a los mercados financieros y
definió a la auditoría como "una oportunidad para el país", pues por
ese mecanismo Argentina comunica al mundo, a través del FMI, sus planes
económicos.
PARISINOS. Las definiciones de Eyzaguirre fueron acompañadas por
las de la ministra francesa de Economía, Christine Lagarde, quien
condicionó las negociaciones para negociar el pago de la deuda con el
Club de París a un acuerdo con el Fondo. Afirmó: “Estamos trabajando
para hablar bajo ciertas condiciones, principalmente dentro del
encuadre de un programa del FMI y las condiciones habituales”.
TECNICISMOS. Con el mismo marco de fondo que tuvieron las
declaraciones de Eyzaguirre y Lagarde, el titular del FMI, Dominique
Strauss-Kahn, dijo en Estambul que la revisión prevista en el artículo
IV sobre la economía argentina por parte del organismo será
“estrictamente técnica”.
PELOTEANDO. El viernes, un día después de que el ministro de
Economía, Amado Boudou, anunció que se reabría el canje de títulos
cerrado en 2005, Eyzaguirre señaló que el organismo "está deseando"
llegar a un acuerdo con la Argentina. Pero la posición se modificó y
dijo que se podría “mantener en secreto” el resultado de la revisión.
El país “tiene el derecho” de impedir la publicación de documentos,
reconoció. "La pelota está en la cancha de la Argentina y son sus
autoridades quienes tienen la soberanía para decidir sobre esto",
agregó.
EL RIESGO DE VOLVER AL CICLO CRÓNICO DE ENDEUDAMIENTO
-¿Es posible que la apertura del acceso al mercado que implicará el
canje nos plantee un proceso de hiper endeudamiento como el de los 90?
-No.
-¿Por qué?
-Porque nuestro estado no necesita de financiamiento. Lo más nocivo del
proceso de los ‘90 fue mantener déficits fiscales permanentes. Durante
ese período se daba una profunda paradoja que era la de un gobierno
deficitario y excluyente. O sea, no cuidaba -como se dice ahora- “la
caja” y al mismo tiempo no cuidaba a la población. Porque un gobierno
puede gastar de más en una etapa porque está buscando incluir a su
población, pero lo llamativo es que aumentaba el endeudamiento pero
caían la cantidad de jubilados, la cantidad de trabajadores formales,
el nivel de inversión, se hacía menos obra pública. El endeudamiento de
los 90 tenía que ver con la necesidad del fisco, era sin ton ni son. No
había una planificación, sino que se aceptaba todo lo que decía el
Fondo Monetario porque había necesidad de recaudar fondos endeudándose.
Todo eso hizo explosión a principio de este siglo porque el gobierno de
Fernando de la Rúa no podía organizar ni una barrera para un tiro libre.
-¿Pero por qué no volveríamos a un escenario parecido?
-Es muy distinto del proceso que se lleva adelante en nuestro país
desde 2003: inclusión social, más cuidado del superávit fiscal, más
cuidado del superávit comercial, más ampliación de las reservas que
tiene el país. Esto plantea pilares de un crecimiento distinto.
Argentina no necesita endeudarse, va a ser un endeudamiento solamente
para apalancarse y para extremar las posibilidades de crecimiento y
aprovechar un momento de liquidez internacional. Sobre todo, esperamos
que lo pueda hacer el sector privado y aproveche la baja de la tasa de
interés, porque ahí es donde hay mayor capacidad de creación de empleo
formal.
SUPERÁVIT FISCAL Y POLÍTICAS PROCÍCLICAS
-Pese a que hubo superávit primario en septiembre hay una caída que es evidente y notoria en el excedente fiscal ¿Cuáles son las perspectivas que tienen para adelante?
-Uno puede poner en un titular, en letra de molde, 'Cae 95% el superávit de la Argentina' y también podría poner 'Argentina mantiene superávit aún en éstas circunstancias'. En este año Estados Unidos y España van a tener alrededor del 10% de su PBI en déficit.
-Pero más allá de lo discursivo y el debate en términos mediáticos ¿Dónde estamos parados en materia fiscal que es la principal preocupación que exhiben la mayoría de los economistas?
-El superávit cayó porque el impacto de la crisis internacional ha hecho caer los recursos en nuestro país, pero hay algo que es más importante y es que han caído las erogaciones y no hay que ponerse colorado por esto. Nosotros llevamos adelante políticas contraclíclicas. Somos conscientes que hemos aumentado las erogaciones y sobre todo en Bienes de Capital, porque estamos convencidos deque esto es luchar contra la crisis y sostener el empleo, y a la vez mejor calidad de gasto porque prepara a la Argentina para las necesidades que vienen. La caída del superávit tienen que ver con estas dos cuestiones. Pero además, tiene que ver con la decisión de pasar una parte de lo que se recauda por retenciones a las provincias, lo que permite desahogar a las arcas provincias, pero es una carga para la Nación.
-¿Sus proyecciones están orientadas a que Hacienda podrá sostener la continuidad del superávit o en los próximos meses regresará el déficit?
-Todas las medidas que tomamos van a permitir que, cuando se inicie la recuperación, la Argentina no tenga que arrancar de cero. Vamos a tener la fuerza laboral y las fuerzas empresarias listas para tener un despegue en el año 2010. Es un año donde el clima nos va a acompañar, porque aparentemente no vamos a tener la sequía de este año; vuelve a la demanda agregada dos componentes que se habían perdido porque había desaparecido el financiamiento internacional, que son las compras del sector internacional y el mayor gasto en bienes de capital; el mercado interno ha logrado mantenerse pero va a tener mayor vigor cuando haya mayor crédito.
DÓLAR SIN SOBRESALTOS E INVERSIÓN PARA
COMBATIR LA EXPECTATIVA INFLACIONARIA
-Los beneficios de la baja del riesgo país y el mejor clima en los mercados tiene como contracara una creciente presión a la baja sobre el tipo de cambio ¿Hay temor de que eso suceda hacia delante?
-Esa es una de las fortalezas de este Gobierno. A este Gobierno el tipo de cambio no le va a explotar ni para arriba ni para abajo. Eso lo demostró en los últimos 180 días. Ha tenido capacidad cuando la presión era excesiva hacia la alza y esta última semana ha demostrado capacidad cuando la presión era excesiva hacia la baja.
-Ahí entra en juego el rol del Banco Central.
-Tenemos un Banco Central fortalecido, profesionalizado, con capacidad de reacción y una presidenta con la vocación política de que no haya cambios abruptos en el tipo de cambio.
-Pero la combinación de la salida de la recesión con el incremento del consumo, más la inyección de dinero por la necesidad de esterilizar divisas ¿puede generar presión inflacionaria?
-Aspiramos a que haya un proceso de inversión muy fuerte, por eso pusimos en marcha medidas de inversión muy fuerte, como la que lanzamos con la ministra Débora Giorgi, que tiende a que las demandas de bienes de capital permita amortización acelerada para bajar Impuesto a las Ganancias o IVA técnico acelerado para que los procesos de inicio de una empresa no sea muy fuerte la carga del IVA. De la misma manera vamos a seguir dando señales para que aumente la inversión en bienes de capital, que sin duda va a llevar a una mayor demanda de dólares, que va a permitir un tipo de equilibrio sin sobresaltos a largo plazo. Lo interesante es que esa demanda de dólares sea para inversión, para equipamiento, para compra de repuestos y esto permita generara una mayor oferta a largo plazo. Ese es el mejor control de la inflación. Si bien la inflación es un fenómeno monetario, cuando hay una oferta de bienes y servicios que muestra un patrón creciente se desalientan las expectativas de inflación.