Entrevistas
Newsweek
Zambayonny
“Yo insulto sólo en la cancha”
Foto: Newsweek
21-10-2009 /
Empezó casi como un chiste entre amigos, se convirtió en un fenómeno de YouTube y ahora en su agenda anual abundan los shows en los mejores escenarios de las grandes ciudades.
Por Cristian H. Savio
Empezó casi como un chiste entre amigos, se convirtió en un fenómeno de YouTube y ahora en su agenda anual abundan los shows en los mejores escenarios de las grandes ciudades. Apegado a su guitarra acústica y admirador de cantautores españoles y uruguayos, Zambayonny es ese personaje que esconde detrás de lentes oscuros y esa larga barba —que, dice, siempre usó— a un porteño de 36 años que vivió mucho tiempo en Bahía Blanca, donde hasta jugó al fútbol en las inferiores de Olimpo. Su estilo particular recuerda la verborragia ofensiva y grosera del Dr. Tangalanga, fenómeno de cassette de los ‘80; la defensa de la mala palabra de Fontanarrosa, y el costado más hilarante de la narrativa de Leo Maslíah. En sus canciones hablan antihéroes que destilan insulto limpio y apelan a la grosería sin tapujos. Él cree que quienes se horrorizan ante esto son pacatos o hipócritas. Y advierte que eso quedó bien reflejado en las críticas que cayeron sobre Diego Maradona, cuando el DT del Seleccionado se despachó de manera poco elegante contra varios periodistas en la conferencia de prensa posterior al partido con Uruguay. Horas antes de presentarse nuevamente en el ND Ateneo —el 22, junto a Pablo Lescano— habló con Cristian H. Savio, de Newsweek. Extractos:
- ¿Cómo nació Zambayonny?
- Yo hice canciones toda mi vida. Pero había un grupo de amigos que estaba en la idea de armar algo trabajando la voz con la computadora, poner palabras que no tenían nada que ver, y ahí empezó la idea de hacer canciones en esta tónica. Comenzó el personaje a circular en Internet. Y tuvo tanta repercusión que le tuve que poner el cuerpo. La verdad que nunca imaginé esto.
- ¿Internet fue planeado como paso previo?
- No, no había plan. Me di cuenta de que si divertía a mis amigos, podía divertir a otra gente como ellos. Y lo comprobé cantando en otras ciudades.
- ¿Los personajes de sus historias son inventados o hay algo de biográfico?
- Las historias son casi todas inventadas. Uno arranca con cosas que te cuentan, que ves, que te llaman la atención, que soñás, y algo potable para desarrollar, pero no es la raíz ni la idea. Escribo más que nada sobre estereotipos, y trato de que no tengan que ver con recuerdos ni cosas puntuales, porque si no esas canciones quedan atadas en mi cabeza a cosas que no me interesan. El objetivo es que la gente crea que es verídico, que uno conoció a mujeres como “La Incogible” o que la conocen ellos. Bienvenida sea la confusión.
- ¿Alguna vez conoció a una mujer así?
- Bueno, me tocaron algunas que no me dieron bola. Como nos pasa a todos.
- Pero preferimos creer que no le dan bola a nadie para salvar nuestro orgullo.
- Exactamente.
- El narrador de sus historias parece siempre un perdedor...
- Es mucho más interesante escribir sobre un tipo que no tiene las cosas que busca, que escribir sobre un millonario que tiene la mujer que quiere y se va de vacaciones a Punta del Este. En la vida real no me gusta la figura del perdedor, pero sé lo que es alguien que busca algo y no lo consigue, no le sale. Son cabezaduras, obstinados aun en la derrota.
- También lo han tildado de machista.
- Qué sé yo... es imposible hacer algo y tener todas las campanadas. Si escribo sobre un asesino serial, no salgo a matar gente. No es que las canciones son el reflejo de lo que uno piensa.
- ¿Siempre fue de decir malas palabras?
- La verdad que insulto sólo en la cancha. La idea cuando empecé era ir hasta el límite. Las peores canciones en ese sentido no están grabadas. Tal vez alguna vez las grabe, no sé. Pero puteo como cualquier persona.
- ¿Qué rol juega el insulto en sus canciones?
- Como promoción tuvo un efecto altísimo: es lo que llamó la atención. Pero a medida que la gente se acercó, encontró otras canciones. Lo último que estuve escribiendo es distinto: un lenguaje no habitual, sí, pero algunas canciones que no tienen malas palabras son más fuertes que las que tienen. Si sólo hubiera insultos, el público no iría al show. Buscan encontrar otra cosa.
- ¿Y en la sociedad, qué relación tiene con la grosería y la mala palabra?
- A veces me defendieron las canciones diciendo que son palabras que están en el diccionario. En realidad, las palabras están en el habla popular, se dicen a menudo. Están incorporadas. A veces se usan en forma cariñosa, otras como aliento, a veces también con finalidad discriminatoria o como desahogo.
- Como las que usó Maradona...
- Me dio risa cómo se horrorizaron con eso. La gente por TV reivindica un golpe de Estado, las dictaduras, pero el tipo dice “Que la chupen” y se horrorizan. Es increíble.
- ¿Y por qué se horrorizan?
- Si un DT menos importante lo dice, a los 5 minutos pasa y todos se olvidan. A Diego lo estaban esperando: hay gente que quiere que fracase. Esto no significa que esté de acuerdo con cómo juega, pero estas críticas no tienen sentido. Técnicamente, no dijo ninguna mala palabra, pero lo cuelgan. Y hay comentarios de personas que son duras en serio, de una pacatería importante, gente que no se horroriza por otras cosas. Se dice tantas barbaridades...
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