Deportes
Venció a Federer en cinco sets
Del Potro ganó el US Open y cumplió su sueño
15-09-2009 /
El tandilense se quedó con su primer Grand Slam, tras superar al número uno del mundo, a quien nunca había derrotado. En el partido de su vida, definió el encuentro por 6-3, 6-7, 6-4, 7-6 y 6-2 y obtuvo un título que en el pasado habían conquistado Vilas y Sabatini.
Del Potro besa la tan ansiada copa tras conseguir el US Open
"Marcelo, yo quiero ganar el US Open”. Es 1998; una tarde como cualquiera en el Club Independiente de Tandil. Marcelo es Gómez, el creador de talentos de la ciudad serrana. El que le habla a su entrenador, un nene de apenas nueve años (aunque no lo parezca por su estatura) que juega al tenis desde hace 36 meses. La escena podría pasar como una más entre tantas, si ese chico que cuenta sus sueños de raqueta no fuera Juan Martín Del Potro. En otras palabras, si ese pibe no fuera, de hecho, el campeón del Abierto de Estados Unidos. De pie, señores.
El tandilense observa con los ojos llenos de lágrimas y no puede creer las imágenes que ve. Seguramente, ni en la más grande de sus fantasías se hubiera imaginado que la historia se daría de este modo. Derrotado, a un costado suyo está el mejor de todos. El ganador del certamen por cinco años consecutivos. El ídolo. Roger Federer.
El reloj instalado en uno de los vértices del estadio Arthur Ashe dice que jugaron cuatro horas y seis minutos. El tablero electrónico refleja en números lo que adentro de la pista fue un partidazo: 3-6, 7-6 (7-5), 4-6, 7-6 (7-4) y 6-2. Es demasiado para este chico, que a los 20 años consiguió lo que más anhelaba.
Justicia. Pero bien merecido lo tiene Del Potro. No solamente porque en su camino a la gloria derrotó a rivales de la talla de Juan Carlos Ferrero y Rafael Nadal. Sino también porque ayer jugó, quizás, el mejor tenis de su vida. Si el marcador final no fue abultado, fue solamente porque el que estaba enfrente se llama Federer.
Es cierto, al principio al argentino le costó meterse en partido. Lógico, si se tiene en cuenta que se trataba su primera final de Grand Slam. Cedió el saque en su primer juego de servicio y no pudo poner nunca en aprietos al suizo, que llevó todo el set con rienda corta para cerrarlo con un 6-3.
Encima, la mejor raqueta del mundo volvió a quebrar en el inicio de la segunda manga y parecía encaminarse con tranquilidad a su sexto título. Pero, en el 5-4, Del Potro consiguió su primer quiebre y se metió definitivamente en carrera. Con el envión anímico se llevó el tiebreak.
Dos dobles faltas traicioneras le costaron el tercer set, en el que había estado break a favor, pero no se rindió. Con nervios de acero, se llevó el cuarto otra vez en tiebreak. Y el quinto fue un monólogo: quebró en el primer juego de saque de Federer y mantuvo su servicio con solidez. En el 5-2, pisó el acelerador y, tras perder dos puntos para campeonato, lo ganó con la frialdad de los grandes campeones. Eso que ya demostró ser.
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