Rodrigo Maidana muestra uno de los acentos con los corrige publicidades, señales de tránsito y marquesinas
Sus incursiones finalizan cuando la corrección es fotografiada y “subida” al sitio www.acentosperdidos.blogspot.com.
La prédica de Zulaica no tardó en reproducirse en otras latitudes como Perú, Puerto Rico, Venezuela, República Dominicana, España, Costa Rica y próximamente países como Estados Unidos, Chile y Colombia también tendrán sus correctores.
En julio, el platense Rodrigo Maidana, de 18 años y estudiante de Ciencias Económicas en la UNLP, decidió abrir la sucursal argentina de Acentos Perdidos. “Me enteré por televisión, en un noticiero estaban pasando la noticia y me gustó la idea. Por eso le mandé un mensaje al creador para preguntarle si le molestaba que me sumara creando un blog desde mi país. Como su respuesta fue afirmativa, a los pocos días ya estaba pegando acentos acá, en La Plata”, comentó a Diagonales.
Ese fue el punto de partida. “Al principio ni lo dudé; es una campaña en la cual estoy a favor y me parecía que era una buena oportunidad para que la gente sepa de la importancia de escribir y hablar bien. Al principio fue todo muy tranquilo, pero ahora todo tomó otra dimensión y se siente una responsabilidad mayor”.
No son pocos quienes creen que las mayúsculas no deben acentuarse, quizás desconociendo lo sostiene la Real Academia Española al respecto (ver cuadro aparte).
–¿Por qué cree que sucedo esto?
–La gente lo cree por diversas razones; por un lado (lo que es muy triste) es porque los maestros que tuvieron en la escuela se lo enseñaron incorrectamente y, gracias a eso, se hace una cadena y se acarrea el error. Por otro lado la mayoría de los diseñadores ni se molestan en colocar las tildes en las palabras de sus carteles (aunque sepan que debe ir acentuada) y la gente cuando va por la calle incorpora eso y se piensa que las mayúsculas no deben ir acentuadas. Contra este mito que se instaló debemos luchar nosotros, para que la gente sepa que las mayúsculas deben acentuarse si así corresponde.
–Llama la atención ver a un joven de 18 años tan preocupado por preservar el buen uso del idioma castellano…
–En mi caso particular desde chico me gustó escribir bien, a pesar de que tenía los errores ortográficos lógicos de esa edad. Poco a poco fui mejorando y me alegra saber que con mi granito de arena logro que haya personas que se dispongan a mejorar su ortografía. Yo también día a día aprendo cosas nuevas. A muchos chicos no les interesa tanto este tema, pero personalmente creo que escribir y hablar correctamente debe gratificar. El modo como uno escribe se relaciona con nuestra propia personalidad y está claro que una persona que escriba mejor que otra, va a estar mejor posicionada en muchos aspectos de la vida.
Los impulsores de Acentos Perdidos no dudan en utilizar lemas como: “No pierdas puntos por tu ortografía” o “Eres lo que escribes, eres como escribes” y sus intervenciones callejeras, a plena luz del día, distan mucho de otras como los grafitis y los esténciles, que se realizan furtivamente durante la noche.
–¿Qué respuesta tiene de los transeúntes o de los dueños de los comercios?
–Cuando salimos a pegar acentos y toca poner alguno en un lugar privado, se le pide permiso al dueño o a la persona que atiende el lugar. Por suerte la mayoría de las veces nos dejan pegar el papel en forma de tilde.
Cada acto de reivindicación gramatical es fotografiado y las imágenes son subidas a los distintos blogs de la iniciativa Acentos Perdidos, donde además se generan interesantes debates sobre el español. Además la iniciativa suma adeptos en las redes sociales. En Facebook, el grupo mexicano cuenta con más de 900 seguidores, en Perú con casi 200 y en Argentina con más de 400. “Las respuestas fueron de menor a mayor y gracias a la difusión que se generó, las visitas al blog crecieron muchísimo y día a día se unen más personas”, explicó Maidana.
–Cuando comenzó a recuperar los acentos perdidos, ¿se propuso algún objetivo?
–Al principio quería colaborar con este programa de reinserción de acentos en la vía pública y el objetivo era que las personas supieran esto para que tomen conciencia principalmente de la importancia que tiene escribir sin errores. El objetivo sigue siendo el mismo, aportar algo a la educación de la sociedad con algo sano, que no daña a nadie y que, espero, le sirva en su vida.