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Una de cal, una de arena
Visita: Obama y Bachelet en Washington.
01-07-2009 /
Obama elogió a Bachelet, pero en el Congreso de EE. UU. la criticaron.
Por Arturo Ramos
En su visita a EE.UU., la presidente de Chile, Michelle Bachelet, se enfrentó a las dos caras que puede haber en la política: por un lado fue elogiada por el presidente Barack Obama, y por otro, en el Congreso, recibió una serie de críticas. Obama calificó a su par como una de los mejores líderes de América Latina y, junto con Luiz Inácio Lula da Silva, la consideró un ejemplo del tipo de relaciones que Washington busca en la región.
El presidente de EE. UU. fue claro en reconocer las diferencias ideológicas que separan a su gobierno de los de algunos países de América Latina, como en los casos de Chile y Brasil, naciones de las que dijo que “no concuerda con su política exterior”. Pero aun así “EE. UU. logró una cooperación con Santiago y Brasilia”, dijo Obama.
“Tenemos una buena relación de trabajo y creo que eso señala el camino para otros países en los que la tradición democrática no está tan profundamente arraigada como nos gustaría”, puntualizó Obama.
Reiteró que la relación con Chile es de una política respetuosa. Es un socio importante. “Estados Unidos no dicta a ese país cómo debería mirar sus propios intereses, pero hemos logrado una gran cooperación”, dijo Obama, lo que fue interpretado como una postura que le va a generar posibilidades de lograr avances en América Latina.
En este sentido, indicó que espera que Bachelet le dé consejos sobre cómo puede lograr extender la relación que tiene con Chile a otros países. También consideró que Washington puede aprender una buena lección del modo en que el país latinoamericano manejó la crisis mundial.
Bachelet también se reunió en Washington con congresistas estadounidenses, pero de manera inesperada recibió críticas de algunos de ellos. Acaso la más dura fue la representante (diputada) Ileana Ros-Lehtinen, republicana de Florida y miembro del Comité de Asuntos Exteriores, quien cuestionó a Bachelet por haber viajado a Cuba y no haberse reunido con los disidentes.
Ros-Lehtinen saludó en español a Bachelet, pero de inmediato cambió de idioma y, en inglés, la criticó. Además, le reclamó que en sus reuniones con Fidel y Raúl Castro no abordó el tema de las violaciones a los derechos humanos por parte del régimen. “Le solicité a la presidente Bachelet que en vez de forjar lazos con el brutal régimen castrista, su gobierno debe enfocar sus esfuerzos en apoyar a la pacífica oposición prodemocrática en Cuba”, contó Ros-Lehtinen en un comunicado a los medios de comunicación, difundido horas después de la reunión.
Bachelet, con rostro serio que evidenciaba su incomodidad y nerviosismo, respondió a Ros-Lehtinen que en su visita a Cuba habló del tema de los derechos con las autoridades de esa nación, aunque no podía hacer públicos los diálogos.
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