País
Veintitres
Martín Sabbatella
De Morón al Congreso
Foto: Veintitres
29-06-2009 /
El intendente (en uso de licencia) fue electo diputado con el seis por ciento de los votos.
Por C.S.
Si sacamos cuatro puntos, doy la vuelta olímpica”, les había dicho Martín Sabbatella a su colaboradores. Milésima más, milésima menos, esos eran los votos que el intendente moronense necesitaba para ingresar a la Cámara de Diputados. En vista de los resultados, Sabbatella tiene una promesa que cumplir. Al cierre de esta edición, rozaba los seis puntos en la provincia, y con el 39 por ciento en Morón.
Desde que con 27 años entró de lleno en la puja política medida por las urnas, Sabbatella viene logrando lo que se propone. Esta elección legislativa fue su primer intento a escala provincial, fuera de las fronteras del municipio que maneja desde hace diez años, y a pesar de las dificultades de rigor –escaso presupuesto, escasa experiencia y escasa simpatía por parte de sus vecinos intendentes pejotistas– logró abrirse paso hasta la Cámara baja. Y lo hizo con buen margen.
Dos meses atrás, Sabbatella pidió licencia al frente del municipio de Morón para lanzarse por una diputación. Estaba transitando su tercer mandato, en una gestión continuada que inició en 1999, cuando con 29 años se volvió el intendente más joven del conurbano bonaerense al imponerse cono candidato de la Alianza.
Venía de cumplir un mandato como concejal por el Frepaso, donde encabezó las denuncias contra la gestión comunal del menemista Juan Carlos Rousselot, que terminó siendo desplazado de su cargo por administración fraudulenta, fruto del trabajo de una comisión investigadora presidida justamente por Sabbatella.
Después de una década de gobierno y con una buena imagen entre los moronenses, el desafío de Sabbatella era poder cruzar las fronteras de su partido sin perder poderes electorales. El gran obstáculo era el rechazo de los jefes del conurbano, que miraban con recelo su autoproclamada condición de “mosca blanca”. Para equilibrar fuerzas, Sabbatella buscó reunir en su ariete frentista, el Encuentro por la Democracia y la Equidad, a un amplio arco de referentes del progresismo: líderes sindicales de la CTA, miembros desencantados del kirchnerismo, ex “lilitos” del bloque SI, intelectuales y referentes de los derechos humanos.
En campaña, bajo el slogan de que “no todo es lo mismo”, el sabbatellismo fue crítico con el kirchnerismo pero mucho más con la oposición. Eso, junto a su prédica de transparencia en las cuentas públicas y la autonomía ante los partidos tradicionales, le dio a Sabbatella el aire necesario para completar una vuelta olímpica que comenzó a planear en Morón y terminó en la Cámara de Diputados.
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