Entrevistas
Veintitres
Martín Ciccioli

“Sigo teniendo ese espíritu kamikaze”


Foto: Pablo Stubrin
18-06-2009 /  Vuelve a la televisión con Calles salvajes, inspirado en el Zoo de Juan Castro. Dice que La Liga es “un programa careta” y que él no vende humo. Además prepara dos libros.
Por Bruno Lazzaro

Martín Ciccioli sonríe para la lente del fotógrafo, mientras un guardia de la plaza Armenia deja en claro que durante su vigilancia rige la veda del flash. Acostumbrado a manejar las situaciones de calle, el periodista lanza un chiste y se despide ante el tímido saludo del empleado municipal: “A vos y a tu compañero los admiro”. Ciccioli, destinatario principal del cumplido, levanta la mano a modo de saludo y continúa su marcha pensando, quizás, a cuál de todos los partenaires que tuvo en sus 13 años de carrera estaba dirigida la otra deferencia.

Sin embargo, ese juego de dos –de tres o hasta cinco– personas al que estuvo habituado desde su participación en Zoo –con Juan Castro– ya es pasado. El 2009 se presentó, de movida, como un año de oportunidades desde el protagonismo. A los 37 años se da el lujo de ponerse al frente de un programa de radio –Siguiendo la luna, de lunes a viernes a las 21 por Del Plata–, preparar dos libros periodísticos –uno vinculado a sus memorias como periodista testigo y otro en el que devela los mitos de las canciones que más lo conmovieron, y está próximo a debutar en la pantalla de América –el próximo lunes a las 22– con un programa –Calles salvajes– que “va a dar mucho que hablar”.

“El concepto del programa es un grandes éxitos de los lugares por donde anduve. Tiene todo el know how del periodístico en tele y dependo de mi propia ortodoxia periodística”, sintetiza Ciccioli. Y asegura que, a diferencia de su última experiencia en la pantalla chica –Fuera de foco–, en Calles salvajes “no habrá ningún tipo de límites con los temas que toquemos. Vamos a asumir los riesgos necesarios para hacer un programa que muestre la otra realidad de los argentinos”.

–Desde hace varios años los periodísticos de investigación se instalaron en la tele como una oferta rendidora. ¿De qué manera se diferencia su programa de otros como GPS, Documentos América o La Liga?

–Hay algunos programas que están inflados por la prensa. Programas que se plantan en un sentido común bastante conservador y se muestran como modernos. La Liga es un programa careta, que en lo personal me aburre. No veo riesgo en nada. Siento hasta que lo puede hacer el portero de mi casa. Calles salvajes es más bien un reality donde no va a haber cámaras ocultas, ni escraches. El programa va a ser más una foto que un juicio. En eso vamos a recuperar el espíritu de Zoo.

–Juan Castro marcó un punto de inflexión en el periodismo de televisión. ¿Tiene como intención continuar ese legado?

–Al programa le veo el imaginario del sumario de Zoo, 10 años después. Vi a mucho periodista poner cara de Juan Castro. Pero la gente te cree o no. Juan traspasaba la pantalla, la perforaba. Hacía notas marginales en las que en vez de él contener a los otros, los otros lo contenían a él. Y por eso Juan era tan único. Voy a intentar recuperar eso.

–¿Y cómo piensa lograrlo?

–Es obvio que va a salir otra cosa porque hay un montón de diferencias. Pero sí quiero recuperar ese espíritu trabajando de la misma manera. Involucrándome. Todavía sigo teniendo ese espíritu kamikaze, que yo lo llamo más bien amateur. Igual es otra cosa. Cuando Juan hacía Zoo estaba Menem. Hoy estamos haciendo un programa que, a diez años del fin del menemismo, muestra las flores que salieron.

–¿Y de qué sirve mostrar esas flores? ¿Cuál es la intención de un programa que muestra pero que no denuncia?

–No sé si los programas de televisión sirven para algo. A veces arreglamos pequeñas demandas concretas que no hacen al asunto. En este programa que es más testimonial, se va a escuchar al ladrón en presente con un marco muy fuerte desde lo social. La idea es volver a escucharnos un poquito para empezar a desentrañar los intríngulis de estos dos países que tenemos. Porque está claro que hay una clase media atemorizada que pide mano dura, pero ¿qué hacemos con la otra mitad que se las arregla como puede?

–Desde el nombre hay una sensación instalada. ¿Qué tan salvajes son las calles que transitó para llegar a este programa?

–En la selva no hay ley. Y las calles que caminamos muestran sus leyes propias. No vamos a exagerar ni a minimizar, vamos a hacer un recorte concreto de la realidad. Hay una tendencia a criticar a los programas que indagan en la marginalidad y que terminan convirtiendo en héroes a tipos que en realidad delinquieron. El desafío es mostrar cuál es el imaginario de un tipo que está viviendo del otro lado de la línea, porque después de la pregunta trece el ser humano se desnuda. Ahí es cuando caés que es una víctima del Estado ausente de los últimos treinta años. Pero yo no vendo humo. No los voy a glorificar por lo que hacen, son elecciones.

–Pero también este tipo de programas algunas veces funcionan a la inversa y se termina criminalizando la pobreza.

–A veces te metés en las villas y te quieren mostrar el Vaticano que no son. Así como vos querés saber la verdad en la Casa Rosada, yo quiero saber qué pasa en Villa Zabaleta. Quiero la foto completa. En las villas hay valores que deberían ser rescatados. Así como también hay valores frívolos como robar, no para comer sino para tener las zapatillas de moda. Muchos pibes laburan de noche, se la juegan y al otro día van al shopping.


Luego de 13 años trabajando en la Rock and Pop, Ciccioli cambió este año de frecuencia. Un cambio que responde a la madurez tanto personal como profesional. Un giro, según sus palabras, “poco pensado y obligado”.

–A juzgar por su verborragia, la radio parece ser su lugar ideal. ¿Cómo asimiló el cambio de estación?

–A mí me gusta hablar, es lo único que sé hacer. Pero es el peligro del verborrágico. No puedo dejar de hacer radio. El día que no tenga radio voy a darme cabezazos contra las paredes. Pero es cierto que en Rock & Pop los reyes están instalados, y hasta que Pergolini no tome la misma decisión de la tele, es difícil porque llega un momento en el que querés jugar el partido entero. Mario era un reo que no tenía dientes y ahora es un holgado millonario aburrido y talentoso. A Matías Martin y a Andy Kusnetzoff les inventaron una radio –La Metro–. A mí no me dieron otra radio y tuve que elegir.

–¿Radio o tele?

–La radio te revela más como ser humano, pero en tele te ahorrás cinco años. La tele es un atajo a la popularidad.
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Comentarios (1)
yuyo
20:51 hs.
28.06.2009
CICCIOLI;SOS MUY LAMENTABLE,OJALA QUE ESO GUACHINES, A LOS QUE VOS LE DAS PANTALLA TE AMASIJEN Y TE ROBEN, YA QUE VOS LOS PROMOCIONAS. SOS RETARADO
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