Por Patricia Valli
En diciembre de 2007, durante la Cumbre de Presidentes del Mercosur en Montevideo, Uruguay, se firmó un tratado de libre comercio con Israel, el primero del bloque que aún no entró en vigencia, ya que se espera el visto bueno de los Parlamentos de la región (hasta ahora sólo lo aprobó Uruguay) pero también del israelí, tras un año políticamente complicado para Tel Aviv.
–¿Qué perspectivas hay de lograr la aprobación parlamentaria para que entre en vigencia el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur e Israel?
–Estamos un año después de la firma del acuerdo en Uruguay y es cierto que en lo formal no está válido todavía porque sólo lo ratificó el Parlamento de Uruguay por ahora. Pero a principios de 2009 lo ratificarían los otros países. En la Argentina ya lo firmó el canciller Jorge Taiana y ahora está camino hacia el Congreso, después de pasar por Economía y por Presidencia.
En Brasil también está en la misma etapa y se espera también la ratificación del Parlamento israelí. En Paraguay asumió el nuevo gobierno y pasa por el cambio de gobierno, pero no hay ningún problema con la ratificación. Están muy satisfechos con lo propuesto. Ya con el acuerdo ratificado podemos apoyar de manera más eficiente el comercio.
–¿Cómo evalúa el desarrollo del Mercosur?
–Conozco los problemas del Mercosur. Sabemos que el Mercosur está tratando de compensar a las economías más pequeñas y las críticas a Brasil por su mayor escala. Pero si vemos el mundo de hoy, los bloques regionales que tienen algo en común –aun con todas las dificultades– pueden aprovechar más para funcionar y trabajar para mejorar las economías en grupo, y ser más atractivos para el mundo. Si no, hay que negociar uno por uno, y por qué negociar sólo con la Argentina si está al lado Brasil. Hay que buscar el equilibrio. El futuro del Mercosur es un futuro beneficioso para todos sus países.
–¿Aumentó el interés por la región a partir del TLC?
–Lo que vemos en los acuerdos con gran variedad de sectores es que no importa que aún no está vigente. Desde la firma hay más movimiento de los empresarios. En principio, desde el punto de vista israelí, ya hay empresas que firmaron acuerdos. En el mundo hoy se buscan nuevos mercados y lo mismo es para los latinoamericanos, que buscan salir de la región y ampliar el comercio. Ése es el caso para Mercosur-Israel y en el último año más empresas israelíes llegaron acá a la Argentina y abrieron sedes.
Hay empresas importantes con proyectos específicos: Netafim –la empresa de riego por goteo– inauguró una planta en Campana, Electra, en Tierra del Fuego. Hay proyectos en telecomunicaciones: el Grupo Mer entró en la infraestructura de telefonía con Claro, y otra telefónica, Telrad, ya abrió sus oficinas en Buenos Aires.
La empresa estatal de aguas de Israel, Mekorot Water Company, presentó una propuesta para la construcción de una planta potabilizadora de agua en La Plata. ITP, empresa de software para el sistema educativo, entró en algunas provincias de la Argentina.
–¿Cómo evolucionó el comercio bilateral?
–En los primeros 10 meses de 2008, con Brasil casi se duplicaron las exportaciones israelíes, con un 97% de crecimiento, por los fertilizantes, fosfatos y agroquímicos, además de maquinaria. Con la Argentina el crecimiento fue del 7% en los primeros diez meses de 2008 contra igual período de 2007. Con Uruguay, donde el intercambio no es tan alto, creció 140 por ciento.
En cambio se importó carne del Mercosur, aunque las compras bajaron un poco. Hay en total un crecimiento del 7% en el comercio bilateral con el bloque. Cuando entre en vigencia la baja de aranceles van a tener más ventajas. Ya hay tres empresas de productos cosméticos del Mar Muerto que están entrando, aun en época de crisis.
Hay más oportunidades en las provincias. Participamos en ruedas de negocios en el interior para que aprovechen también el acuerdo. La idea es no quedarse sólo en los sectores de tecnología agrícola y seguridad sino expandirse a otros, y ahora está más avanzado el proceso de actualización tecnológica en el país.
Hay más inversiones. Los años anteriores el comercio bilateral estaba centrado en carne, soja y seguridad, pero ahora hay más empresas que están tomando la decisión estratégica de invertir en la infraestructura de una planta local.
–¿Piensan renegociar algunas líneas arancelarias?
–Hay sectores sensibles que están dentro del acuerdo, como los agroquímicos para Brasil. Pero la idea es ratificar primero los acuerdos y dejar pasar un año y ver cómo renegociar para mejorar los obstáculos que se presenten para el comercio. Eso va a ser más adelante y se necesita paciencia de los dos lados para ver las necesidades de cada producto y la competencia local.
Estamos tratando de armar una comisión comercial de Israel hacia el Mercosur para tener un mejor conocimiento de los posibles inversionistas. Hasta ahora trabajamos con empresas grandes que ya tienen conocimiento de América latina, pero la idea es llegar a empresas nuevas.
–¿En el resto de la región también se dio el desembarco de inversiones?
–Hay economías y economías. Poco después de la firma nos visitó Tabaré Vázquez y eso fue importante para ratificar el acuerdo más rápido. Los empresarios que vienen a la Argentina también visitan Uruguay. Con Brasil hay mucho más movimiento, hay más plantas por el tema de agroquímicos, donde hay una producción de más de u$s500 millones en Brasil. Una señal del intercambio con este país es que se va a abrir un vuelo directo a partir de abril entre Israel y San Pablo, según se anunció en estos días.
–¿Cómo afecta la crisis global a Israel?
–El mercado principal de Israel es Estados Unidos y Europa y la mayor exportación israelí es la tecnología. Y hay muchas empresas que están en la Bolsa, así que también se vieron perjudicadas por la crisis. Hay despidos, como sucede en el resto del mundo. Hasta ahora la influencia no es tan grave porque los bancos y el sistema financiero son sólidos. En el balance comercial será más fuerte. Israel era superavitario con los Estados Unidos.
Pero en los últimos años Israel encontró un mercado importante en Asia, en China e India y hasta ahora se los ve como los menos perjudicados por la crisis, lo que le da equilibrio al sistema israelí.
–¿Cómo analiza la respuesta argentina a la crisis?
–Los planes de infraestructura y la protección de los sectores importantes que anunció el Gobierno van a ayudar para que no afecte tanto la crisis.
Además, hay empresas israelíes que tienen interés en participar del plan de obras públicas que presentó la Presidenta. Hay empresas que están radicadas en América Latina y que en esta época de crisis también energética están más volcadas al continente, como empresas de energía solar, que es una solución alternativa.
Se nota que en la Argentina también están buscando acuerdos energéticos, como se dio en la reciente visita a Rusia. La energía solar es una inversión de largo plazo pero los costos no son tan altos. Un emprendimiento puede comenzar a operar, dependiendo de los requisitos de generación, y la magnitud del proyecto puede tardar tres o cuatro meses para empezar, en el caso de una planta chica. Además, los organismos financieros están apoyando los proyectos de energías alternativas y puede ser útil para algunas zonas de la Argentina, como en el Norte.
–¿Cómo puede repercutir la crisis a futuras inversiones?
–Es un poco difícil decir qué va a pasar. Nadie se imaginaba hace seis meses qué iba a estar pasando hoy. En Israel hay algunos planes anticrisis pero hay elecciones y por lo tanto el Gobierno no puede y no quiere tomar decisiones para el largo plazo si el primer ministro ya no va a seguir. Están tratando de mantener una transición. Hay muchos inversionistas muy grandes israelíes que perdieron el valor de sus propiedades en los Estados Unidos y Europa y por eso están buscando también invertir donde hay oportunidades para el futuro. Pero hay productos que siempre se van a consumir, como los del campo.
Las inversiones están concentradas en China e India y América Latina es un poco más lejano. Ahora, en tiempos de crisis se está pensando adónde invertir, pero mercados grandes como Brasil, Argentina y México van a seguir siendo atractivos. Lo que van a hacer es esperar que pase la ola.
–¿Se está preparando una visita oficial?
–Se espera la visita del canciller en el primer semestre para preparar un viaje de la Presidenta durante la segunda mitad del año. Además del trabajo con el sector privado, para abrir las puertas es importante tener estas visitas.
Está invitado el secretario de Agricultura a la feria internacional Agritech y el ministro Barañao para Biomed, además de visitas de los gobernadores, para tener más llegada a las provincias. La visita del presidente israelí se postergó por las elecciones.