Sociedad
Newsweek
El sueño argentino que se mudó a Miami
Fotos: Newsweek.
26-11-2008 /
Historias de quienes salieron a reinventarse fuera de las fronteras. Cómo los afecta la crisis internacional y por qué, a pesar de todo, no piensan volver.
Por Eduardo A. Hapke (desde Miami)
A pesar de la crisis mundial, Miami sigue siendo la “meca” para los argentinos que deciden vivir en el exterior. Tanto, que es una de las ciudades de mundo donde más compatriotas viven: se calcula que son unos 200.000 los que residen sólo en el estado de la Florida. A pesar de que Miami es una de las ciudades más afectadas por la crisis del real estate que originó que los mercados globales se vinieran en picada, los argentinos, muchos de ellos ilegales, demuestran un compromiso con su destino como si se tratara de su propia tierra. Meseros, empresarios, valet parking, estrellas de TV, abogados y más. Un grupo tan nutrido como variado de profesiones que parecen abonar la teoría de que los argentinos son buenos para hacer casi todo. Muchos vinieron a buscar el sueño americano, algunos lo encontraron, otros no. Sin embargo, no dejarían la ciudad del sol por nada, aunque se sienten argentinos hasta la punta del pie.
¿Qué los atrae de vivir en el exterior, lejos de la familia y los amigos, sentimientos tan argentinos? Pero esa tentación fatalista que los argentinos suelen tener en su tierra, no siempre se manifiesta cuando dejan atrás la pampa húmeda. Es más, no se manifiesta casi nunca. Si bien es cierto que aún en el exterior los argentinos siguen siendo muy quejosos, se adaptan a nuevos códigos de convivencia con mucha rapidez. Y se trata de códigos que varían mucho con respecto a los que dejaron en su país de origen.
Tres conductores supermediáticos que hacen furor en la televisión y la radio de Miami, y de cadenas como Telemundo y de E! Entertainment. Una actriz que fue a probar suerte a EE. UU. y que hoy protagoniza con Chayanne “Gabriel”, una exitosa serie hispana “al estilo Hollywood”. Un conocido estilista que se codea con las más importantes estrellas del mundo del espectáculo latino. La hija de una capocómico argentino que se ganó un lugar en el mundo del teatro. Un abogado que maneja desde hace 20 años su propio bufete. El gerente de la concesionaria de Toyota que más autos vendió en 2007. Una ex cartonera que logró abrir su propia empresa de limpieza y afirma: “Soy ilegal pero me siento más estadounidense que un gringo”. Un mesero y valet parking que pudo ahorrar dinero para comprarse un terreno en su Mar del Plata natal. ¿Qué tienen en común todos ellos? Son argentinos que, pese a las trabas que encontraron luego de la emigración, buscan la alternativa para conseguir sus objetivos. Muy lejos de tierra natal, pero un poco más cerca de sus sueños.
Hoy, el argentino más famoso en Miami es, sin lugar a dudas, el conductor de radio y actor Javier Ceriani. Con su lema “Glamour” logró conquistar la heterogénea audiencia miamense en uno de los programas matutinos de radio más escuchados en el sur de la Florida. No hay cafetería cubana que no lo escuche por las mañanas. Ceriani, nacido en Wilde, había trabajado en la Argentina en teatro de revistas junto a Moria Casán, Nito Artaza y Graciela Alfano, pero emigró y eligió empezar de cero, como camarero. Igual que la mayoría de los argentinos que llegan a Miami.
“En los primeros meses de TV ganaba menos que un camarero. No tenía ni para comprarme un auto. Tenía éxito, pero no económico. Luego me ofrecieron trabajar en radio hispana SBS”, comenta Ceriani, hoy sentado en el sillón del rey de las mañanas en la radio de Miami. El actor devenido en periodista y conductor de radio no tiene pelos en la lengua. Vive del escándalo diario, es un crítico agudo y abrió los micrófonos al debate de temas que eran tabú en Miami. Una estrategia que le está dando muy buenos resultados en una ciudad donde los profesionales de los medios firman contratos en los que se les prohíbe hablar mal de un colega, por ejemplo. Ceriani no firmó nada y eso le cuesta buena parte de su salario. Pero no le importa. “Siempre voy al choque y eso molesta. Pero prefiero que se conozca mi trabajo y no ser ignorado”, afirma.
El abogado Leo Roth es otro caso de éxito en los EE. UU. Llegó a Miami cuando apenas tenía 3 años, pero habla castellano como si recién hubiera salido de Buenos Aires. Ya lleva 45 años viviendo en la Florida y maneja su propio estudio con un equipo de 10 abogados. “No hubo ningún cambio en el tema de inmigración después de 2001. Si bien las leyes se pusieron un poco más duras en los últimos años, se puede venir de la Argentina en forma legal, como turista, inversor, a abrir una empresa, estudiar o trabajar”, comenta. Pero Roth cree que este tema puede agudizarse con la crisis financiera, “pero en poco tiempo se estabilizará otra vez”.
Si de inmigración se habla, la historia de Gladys es digna de Hollywood. Ella vivió en carne propia las últimas crisis político-económicas argentinas y las tiene a todas a flor de piel, como si hubieran sucedido ayer.
Nació en Devoto, en una familia de clase media. Estudió medicina en la UBA y se quedó sin ahorros luego de los vaivenes de fines de los ‘80. Luego, fue dueña de una verdulería, ahorró en dólares, los depositó en el banco y el “corralito” de 2001 se los llevó como por arte de magia. El trabajo no alcanzaba y un día se dio cuenta de que no tenía nada para comer. Era 2002 y comenzó a juntar cartones, actividad que apenas le permitía vivir al día. Despojada de todo, decidió acompañar a una vecina a Miami para trabajar como niñera. Jamás tuvo en mente salir del país, pero hizo las valijas. “Este país me devolvió la dignidad. Me puedo lavar todos los días los dientes con dentífrico y no con jabón para la ropa. Me dio trabajo, no me discriminaron por ser inmigrante, ni por la edad. Me siento más norteamericana que un norteamericano”, asegura. En la actualidad, Gladys tiene su propia empresa de limpieza y asegura que si la deportan volverá a cruzar la frontera “por México o como sea”. “Este país, en menos de seis años, me dio lo que la Argentina no me pudo dar en casi 50 años”, dice.
Otro emprendedor argentino que fundó su propio negocio es Leo Rocco, quien creó Rocco Donna Hair & Beauty Art, un estudio de belleza que combina lo último en cortes con la moda europea. “Decidí mudarme a Miami porque aquí me sigo sintiendo en casa. Estamos en el Primer Mundo, pero en un lugar en el que predomina el calor latino. En fin, decidí perseguir mis sueños y alzar vuelo”, sintetiza Rocco, en cuyo VIP se peinan Emilio Estefan, Paulina Rubio y Susana Giménez, entre otras celebrities.
Por alguna extraña razón —por varias seguramente, en realidad—, los argentinos siguen emigrado del país. Según los últimos datos oficiales de la Dirección de Migraciones, en 2007, el número se duplicó con respecto a 2006. El año pasado partieron de Ezeiza más de 28.500 personas (14.673 en 2006), mientras que en los primeros nueve meses del año la cifra alcanzó los 37.500. El pico de emigración, en plena crisis de 2002, fue de 91.370 personas. Hoy, se calcula que en el exterior viven más de 1,3 millones de argentinos, distribuidos en España, Italia, Brasil y EE. UU.
La cordobesa Laura Ferretti, nacida en la ciudad de Río Tercero, también llegó a Miami, en busca del estrellato. Y lo consiguió. “Tenía US$ 200 de presupuesto. Pasé muchas experiencias fuertes que hoy me llenan de orgullo”, destaca Ferretti. Los comienzos suelen ser duros para cualquiera y en el exterior casi siempre hay que empezar de cero. Hoy, Ferretti es una de las figuras de la serie “Gabriel”, que protagonizan Chayanne y José Luis “El Puma” Rodríguez. “Empecé como mesera, con mucha vergüenza porque la gente me reconocía. Fue una etapa muy dura. Poco a poco fui saliendo adelante, empecé a trabajar mucho el tema de neutralización de acentos y dicción, especialmente por ser argentina y sobre todo por ser cordobesa”, cuenta.
De las argentinas, una de las más exitosas y famosas es sin dudas la presentadora de TV Candela Ferro. Nacida en Reconquista, Santa Fe, además de trabajar como presentadora en la cadena Telemundo tiene su programa en E! Entertainment.
“En septiembre de 1999 decidí viajar a Miami. Trabajaba en Red de Noticias Telefe, como productora del noticiero, pero el canal cerró y tuve que hacer las valijas”, comenta Ferro, quien todos los años es la presentadora oficial del certamen de belleza Miss Universo. “De la Argentina extraño la comida, el teatro, el cine y la televisión. Pero sin dudas lo que más extraño es a mi familia. Seré argentina hasta que me muera: apenas me levanto lo primero que preparo es el mate”.
En Miami no hay un latino que no conozca a Claudio González, un argentino que se hizo un espacio en los medios de comunicación trabajando como vendedor para una concesionaria de autos Toyota. ¿Cómo? Promocionando la marca Toyota con acento argentino y apareciendo él mismo en los comerciales de radio, TV y medios gráficos. Así, la concesionaria para la que trabaja llegó a vender más de 12.000 autos en 2007: la mayor vendedora de Toyota de EE. UU.
A comienzos de 2000, junto a su esposa Adriana, que estaba embarazada, González decidió probar suerte en la Florida empujado por el clima político y económico enrarecido y la falta de seguridad que se vivía en la Argentina. “Nos robaron dos veces, en uno de los robos me dispararon y estoy viva de milagro. Eso fue el detonante”, comenta Adriana.
Los medios de comunicación miamenses parecen tener un imán para los argentinos. También es cierto. Claro, que los medios hispanos tienen mucho camino por recorrer para asimilarse al desarrollo de sus pares en países como México, Colombia o la Argentina, donde la competencia es feroz.
A pesar de ser la conductora de radio más escuchada en las tardes de Miami, con su programa “Tardes calientes”, Roxana García nunca había pensado desarrollar su vida en Miami. A los 17 se fue vivir a Bolivia, años después pasó por Los Ángeles y terminó por encontrarse con su madre, en Miami. En la ciudad del sol, con 22 años, comenzó a estudiar administración de empresas y luego periodismo. Trabajó también para Telemundo. “A mí me encanta mi país, pero nunca pensé en volver. Después, mis cosas se fueron desenvolviendo profesionalmente acá. Me establecí rápido en el exterior e hice muchos amigos. Mis mejores amigas son argentinas, pero también tengo íntimas amigas peruanas, mexicanas y ecuatorianas. Igual, tengo nostalgia”, asegura.
Otra de las argentinas exitosas que hizo de Miami su tierra es la actriz Sabrina Olmedo, hija del humorista Alberto Olmedo. Soltera y con ganas de vivir una aventura diferente en otro país, viajó a Miami en sus vacaciones. Pero la aventura se hizo más extensa. Comenzó trabajando como vendedora en un local de vestidos de novia en Coral Gables mientras participaba en los castings locales, hasta que la seleccionaron para la obra “Confesiones de Mujeres de 30”. Ese fue el puntapié inicial artístico en una ciudad donde la cultura y el teatro no van de la mano de la playa y el sol. Sin embargo, la obra fue un boom en 2003.
“No me arrepiento ni un segundo de todos los sacrificios que hice para llegar al lugar en el que me encuentro hoy. El teatro en Miami es una plaza muy difícil. Hay mucha gente que luchó por el teatro en esta ciudad y, la verdad, yo estoy orgullosa de integrar ese grupo”.
Franco llegó a Miami en agosto de 2000, con apenas 20 años. En principio, se iba a quedar 20 días, pero dos días antes de cumplirse ese plazo consiguió su primer trabajo y ya hace 8 años que vive en la ciudad. Su primer empleo fue de repartidor de una pizzería y en la actualidad hace un trabajo similar para una cafetería que alterna en las tardes con el de valet parking para edificios.
Franco llegó a EE. UU. sin dinero y en su ciudad natal, Mar del Plata, trabajaba para la pizzería Manolo. Hoy, luego de 8 años de trabajo, manda todos los meses dinero hacia la Argentina y se pudo comprarse un terreno en Sierra de los Padres, una licencia de taxi y ahora quiere mantener sus dos trabajos para comprarse un departamento.
“Nunca más volví a la Argentina. Para ser sincero, lo que más extraño es mi familia. Hacer un asado con amigos aquí es casi imposible: no hay tiempo y el trabajo es permanente. Junto a mi novia invertimos en la Argentina por si tenemos que volver. Para que no sea tan trágico empezar de nuevo”, confesó Franco.
Jesica es la novia de Franco. Llegó a Miami en abril de 2001. La realidad y la crisis la empujaron junto con una amiga a probar suerte en Estados Unidos. Antes de partir de Buenos Aires, una amiga le dijo: “Vos no vas a aguantar estar allá, si sos más argentina que el mate”. “Quise volverme porque sentía nostalgia y hasta tuve el pasaje en mis manos, pero decidí quedarme para progresar”, explica.
Jesica trabaja en un restaurante en el downtown de Miami. Eso nunca fue un problema, pero lo que sí le preocupaba mucho era estar ilegal en los Estados Unidos. Por eso, en 2005, decidió a “casarse por papeles” con un amigo cubano que era gay. El trámite le costó US$ 8.000. Cuando una persona se casa con un cubano-estadounidense puede obtener la residencia legal en pocos meses. Pero antes tiene que pasar por varias entrevistas con el Departamento de Inmigración. La primera de ellas la superó sin problemas, pero no pasó lo mismo con la segunda. Su caso se cerró y no pudo obtener la residencia legal. Inmigración dice que más del 50% de los casamientos que se realizan en Miami son ilegítimos porque tienen como objetivo recibir la residencia bajo una unión que no es real, sino interesada. “Extraño la familia, la amistad, ponerme a tomar mate con cualquier amigo o vecina. Pero me siento más argentina que nunca”, afirma Jesica. Pero se queda en los EE. UU. Al igual que otros miles de argentinos en Miami, no está dispuesta a abandonar su sueño americano. Aunque las bolsas se desplomen y los mercados financieros se contraigan en una de las crisis económicas más grandes de la historia. n
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