Por Martín Mazzini y Ana Pére Vignau
Frente a la crisis, los empresarios de la televisión van a meter la mano en la lata. O echar mano a las latas, como se conoce en el medio a los programas importados o repetidos, que en un período de caída de la publicidad son un recurso barato para llenar la pantalla, ya explotado por Canal 9, que ahora se transformó en un peligroso modelo a seguir. La programación del 2009 se arma a los ponchazos: se paran proyectos, se renegocian contratos, se precarizan las condiciones de trabajo, se anuncian los primeros despidos y se especula con el “salario del miedo”. Mirando la tele en los próximos meses, los argentinos tendremos un adelanto de lo que va a pasar en las fábricas y empresas de todo el país.
Los primeros en caer fueron los magazines de la mañana. Aunque Mañanas informales anunció que tendría nuevos conductores (Miguel Angel Rodríguez y Maju Lozano), unos días después tiraron el balde de agua fría: Canal 13 le informó al equipo que el ciclo no volvería al aire. “Cuando se levanta un programa, uno se entera con tiempo –contó una fuente de la producción–. Esto fue de un día para el otro: una sorpresa, fea, para todos.” Mañanas… tenía un costo de 30.000 pesos por día, que a partir del año próximo iba a afrontar el canal por completo. Con el cambio de escenario, el 13 y Telefé, que emite AM, acordaron levantar los programas en competencia de una franja horaria poco rentable y manejarse con enlatados. Los históricos rivales por medio punto de rating se convirtieron, gracias a la crisis, en aliados.
Canal 7 los imitó al cancelar Mañana vemos. “Lamentablemente vamos hacia una televisión con más enlatados –señaló Fanny Mandelbaum, columnista del programa, horas después de quedarse sin trabajo–. Tendremos que salir a la calle a decir ‘somos periodistas, queremos trabajar’”, reeditando la frase “somos actores, queremos actuar”, que se popularizó hace casi diez años, cuando la recesión hizo caer varias ficciones.
Las mañanas de Telefé y Canal 13, los dos canales de mayor rating, volverán a lucir como antes de la apuesta que significó el magazine de Jorge Guinzburg: tendrán dibujos animados y repetirán novelas como Amor en custodia y Floricienta. Pero el peligro para todos los trabajadores es que copien el modelo de Canal 9, que armó su grilla con productos extranjeros y de mínima producción; un esquema que para algunos es un negocio redondo.
“Esta no es una crisis desintegradora como la del 2001, cuando aparecieron productoras chicas como la de Gastón Portal o la de Matías Martin –opinó Augusto Tartúfoli, columnista de AM–. Esta pasa por otro lado: empieza a funcionar el salario del miedo.” El periodista se refiere a los empresarios que aprovechan la crisis o la amenza de crisis para renegociar salarios. Algunos, como Natalia Oreiro –que ya tiene pantalla en América con Amanda O–, pueden defender sus contratos. La diva no se movió de los 100.000 dólares por mes que exigía para protagonizar la novela Alguien que me quiera, y el proyecto de Pol-ka se frenó. Luciano Castro y otros treinta actores que ya habían firmado para esa tira fueron reubicados en distintos programas. Por ejemplo, Castro terminó en Valientes, que pasó del mediodía al prime time del 13. Pero no todos corrieron la misma suerte: a los guionistas, Marcela Guerty y Ricardo Rodríguez, les rescindieron el contrato.
Otras figuras que no van a estar en la pantalla en el 2009 son Gustavo Bermúdez, porque no consiguió el cachet que pretendía, y Sebastián Estevanez, que prefirió cobrar en dólares, en México. No sólo las estrellas sufrirán con el ajuste. “Todos aquellos actores y conductores de sueldos más altos se están quedando sin trabajo, pero también están complicados los que habían acordado una cifra de palabra y tenían que firmar contrato ahora”, dijo Ernestina Pais, quien había anunciado su retiro de Mañanas informales antes de que se anunciara la cancelación para –según Mario Pergolini– conducir CQC. En ese limbo de incertidumbre se encuentran Pablo Echarri con Telefé y también la dupla formada por Florencia Peña y Guillermo Francella, que iban a protagonizar la versión local de la sitcom Two and a half men, por ahora levantada.
Del otro lado de la pirámide salarial ya comenzaron las bajas. Canal 13 empezó desvinculando a empleados con contrato temporario y pasantes, según fuentes de la Utpba, gremio de los trabajadores de prensa. Telefé, que primero abrió un retiro voluntario para los técnicos y los empleados cercanos a jubilarse, estaría generalizando la “oferta”. Canal 9, por su lado, no le renovó el contrato a Karin Cohen y planea más recortes en el noticiero. “Siempre a fin de año las producciones bajan, pero este año esa baja se adelantó. Les comunicamos a los trabajadores que aprovechen ahora para tomarse las vacaciones adeudadas, porque no se sabe hasta dónde va a seguir el achique: se levantaron pautas publicitarias ya pactadas; las empresas dicen que hay una baja del 30 por ciento en publicidad”, afirmó Horacio Arreceygor, secretario general del Sindicato Argentino de Televisión.
Pero los empresarios parecen estar inflando las cifras de la caída para atemorizar a sus empleados y así negociar mejor. Los datos parciales de octubre que maneja la Cámara de Centrales de Medios (CACEM) muestran una contracción en octubre: la inversión en publicidad aumentó solo 15 por ciento con respecto al mismo mes del año pasado, cuando en los meses anteriores el aumento se ubicaba alrededor del 25 por ciento. Para el año próximo, la situación es, de algún modo, similar. Si en agosto, antes de que se desatara la crisis en Wall Street, los grandes anunciantes planeaban aumentar su presupuesto para publicidad un 25 por ciento, ahora piensan repetir el del 2008, lo que tomando en cuenta la inflación, significa una caída. “Hay mucho suspenso –admitió Miguel Galindo, de CACEM–. Los grandes anunciantes son empresas internacionales que están sintiendo la crisis y toman decisiones más alla del mercado local”. Es el caso de Danone, que con 309 millones de pesos invertidos hasta septiembre de este año, es el mayor anunciante en la televisión argentina, seguido por Unilever (227 millones), SC Johnson & Son, Pepsico, Procter & Gamble y las empresas de telefonía.
“Frente a una programación con más enlatados, la producción nacional va a tener que ingeniárselas para suplir la falta de presupuesto con creatividad, ingenio y la cabeza para competir. Sobre todo los canales grandes, acostumbrados a manejar mayor presupuesto”, observó la periodista de espectáculos Marcela Coronel. “Nos manejamos con cuidado, pero no con miedo”, resumió Eduardo “Coco” Fernández, gerente de producción de Artear, responsable de la programación de los canales de cable Quiero música en mi idioma, Magazine y Volver, aunque la frase puede aplicarse a la situación en Canal 13. “En Magazine, por ejemplo, vamos a continuar adelante con los proyectos que ya tenemos pautados y ofrecer a productoras con contenidos diferenciales la posibilidad de poner al aire sus productos”, destacó Fernández. Una idea que también vislumbra el experto en televisión Luis Buero (ver aparte).
Claudio Martínez, dueño de El Oso, que produce los programas de Adrián Paenza para Canal 7, aporta una visión distinta de la situación: “Tiene mucho de profecía autocumplida: los empresarios prevén una recesión más grande de la real y la van a terminar provocando ellos mismos al bajar las producciones. Y, como en el resto del mercado laboral, dejaron de discutir sueldos para intentar cambiar las condiciones laborales”. Bajar las horas extras, agregar días de trabajo y hasta recortar los remises, como sucedió en Telefe, son algunas de las medidas que ya se empezaron a tomar.
Laura Ubfal, periodista especializada en espectáculos, consideró que “los canales no existen. La televisión es de las productoras, que hacen programas para exportar y ganan con los PNT más allá del canal. Por eso, para ellas no es tan dramático que se caiga un programa porque reubican a la gente. El único problema es que se barajan y adelantan muchos nombres (yo también lo hago), y se genera un poco de manoseo”.
Las tiras en stand by mantienen a los actores en la incertidumbre de si van a tener pantalla en el 2009. “Estamos acostumbrados a estar sin trabajo. Cuando no tenemos un proyecto anual no sabemos qué vamos a hacer al mes siguiente –confiesa Gabriel Goity, quien forma parte de Atracción x 4, tira de Canal 13 que comenzó el mes pasado–. Hoy se nota una desesperación muy grande en muchos lugares, ya que se están frenando varios proyectos de ficción.”
De acuerdo con la filosofía oriental que asegura que “toda crisis es una oportunidad”, Erica Rivas analiza el panorama con optimismo: “Esta debacle es la caída de un sistema que no daba para más. Hay que atravesar este momento difícil pero todo será para mejor. Quizás sirva para que los actores encuentren su lugar lejos de las grandes compañías”.
Mientras algunas producciones se detienen, la fecha de salida de programas que ya tienen su espacio en la grilla se pone en suspenso. Telefé había planeado lanzar para el 4 de enero una nueva edición de Gran Hermano. Ahora, con los castings ya finalizados (que se hicieron en todo el país y en Uruguay), el programa que emplea a 190 personas en la producción, no tiene fecha de salida. Lanzarlo como se había previsto hubiera significado gastar cinco millones de pesos entre enero y febrero, en un verano en el que ya se sabe que todos se van a dedicar a hacer la plancha. Como estrategia, el canal de las pelotas va a esperar hasta marzo: GH puede transmitirse durante gran parte del día, incluso fines de semana, y así cubrir posibles baches de programación.
Los canales también se van a tomar su tiempo para definir qué hacer en el 2009 con los conductores más cotizados de la televisión. Susana Giménez, quien llegó a ganar un millón de pesos por mes en su mejor momento, es una estrella sin pantalla confirmada. Posiblemente deba esperar hasta mediados de 2009 para empezar el programa, o tomarse un forzoso año sabático.
Marcelo Tinelli promete volver con ShowMatch, pero recortado. En Ideas del Sur ya no sueñan con figuras internacionales como la Cicciolina o Cecilia Bolocco ni con estrellas locales de la talla de Pampita y Dolores Barreiro. Ni celebridades ni superproducción. Adiós también al acquadance y a la pista de patinaje sobre hielo. Para no caer en grandes gastos, saldrán al aire con un Bailando por un sueño más pobre y un nuevo formato económico, Comedia Musical, que combina coreografías con canto.
A Roberto Pettinato lo corrieron del 13, pero consiguió espacio propio en la medianoche de América. La pantalla que maneja Gastón Portal también le aseguró lugar a Mariana Fabbiani y su RSM, pero mostró síntomas de ajuste al detener dos tiras de ficción que estaban en marcha. De todas maneras, GP es una de las productoras que puede afrontar los golpes con cierta tranquilidad. A principios de septiembre, muy poco antes de que se desatara el tsunami financiero mundial, firmó un contrato con la BBC de Londres para generar programas en conjunto y comercializar sus ideas internacionalmente.
En este panorama que va a tener como resultado una clara baja de calidad en los productos, la gran excepción para el año que viene es la continuidad de Los exitosos Pell$. La tira de ficción coproducida entre Endemol, Underground y Telefé Contenidos se realiza con estándares de producción y costos similares a los de algunas series estadounidenses. Cada capítulo maneja un presupuesto de unos 35 mil dólares, la misma cifra que destina Canal 9 para tener en el aire un mes de telenovela colombiana (ver recuadro). A pesar de los altos costos, la gran respuesta de crítica, público y anunciantes –con un promedio superior a 20 puntos que desbancó a las piletas de Tinelli y lo convirtió en el programa más visto de la pantalla chica–, le asegura la permanencia durante doce meses más.
En las cúpulas de las grandes productoras y los principales canales aseguran que todavía no hay de qué preocuparse. “Es prematuro hablar de crisis”, “siempre a esta altura del año se negocian los contratos para el siguiente”, “no hay ningún ajuste ni recorte a la vista”, son las versiones oficiales. Pero hay un dato que no pueden negar y genera preocupación: tanto Telefé como Canal 13 cancelaron sus fiestas de fin de año, un evento tradicional, por razones presupuestarias. Si se están cuidando de no hacer un gasto por una noche, qué queda para proyectos que necesitan inversiones millonarias para salir al aire.
Informe: Bruno Lazzaro, Leandro Filozof y Tomás Eliaschev