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Buenos Aires Económico
Ford, GM y Chrysler pidieron el rescate para evitar la quiebra
Republicanos y demócratas se enfrentan en el Capitolio por el salvataje a las automotrices
19-11-2008 /
Los empleos de varias decenas de miles de trabajadores del sector automotor están en juego por estas horas en el Congreso estadounidense, que hasta el momento sólo decidió rescatar bancos.
La crisis financiera con epicentro en Wall Street extendió su alcance al mundo entero, golpeando con mayor dureza en estos, sus momentos iniciales, a las economías más desarrolladas del planeta. Frente a ello, y para intentar paliar algunos de sus efectos más perniciosos, el presidente electo de los Estados Unidos, Barack Obama, pidió la semana pasada al presidente George Bush que acudiera al rescate de las automotrices de ese país.
En un primer momento el mandatario estadounidense condicionó dicha ayuda al respaldo demócrata en el Capitolio al tratado de libre comercio con Colombia; sin embargo, el lunes pasado Bush pareció ceder y realizó un tímido pedido al Congreso para que las automotrices también se beneficien del megarrescate de u$s700.000 millones aprobado un mes y medio atrás.
Así, el tema clave que divide por estas horas a republicanos y demócratas en el Capitolio pasó a ser el destino de los miles de millones de dólares que conforman el megarrescate financiero. Mientras que para el presidente Bush y los republicanos el rescate financiero “nunca tuvo la intención de ser una medida de estímulo para la economía”, para los demócratas dichos fondos pueden tener un alcance más directo en la sociedad estadounidense, ayudando a la reactivación de la economía y no siendo utilizados de manera exclusiva, como está previsto hasta ahora, para la compra de activos de bancos en problemas.
La presidenta de la Corporación Federal de Seguro de Depósitos, Sheila Bair, insistió ayer ante el Congreso de los Estados Unidos que se deberían haber usado los recursos del megarrescate para amparar a los compradores de casas que enfrentan la ejecución de sus hipotecas, tal como se había prometido cuando el rescate era tan sólo un proyecto que cosechaba más reparos que apoyos en el Congreso.
“El gobierno debe encarar de forma decisiva el problema de las hipotecas como parte de nuestra estrategia más amplia para restablecer la confianza y la estabilidad en nuestra economía”, aseguró Bair.
Por su parte el secretario del Tesoro, Henry Paulson, y el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, defendieron ayer ante la Cámara de Representantes su gestión del auxilio financiero.
Si las automotrices aún guardaban alguna esperanza, las declaraciones del CEO del Bank of America deben haberla echado por tierra rápidamente. Kenneth Lewis, presidente ejecutivo de Bank of America Corp., aseguró ayer que a los Estados Unidos les sobran automotrices.
En tanto, ya quedó claro que el presidente Bush terminará su mandato sin que se aprueben los acuerdos comerciales con Panamá, Corea del Sur y, fundamentalmente, Colombia, porque el Congreso, de mayoría demócrata, considera que tales decisiones ya deben quedar en manos de Obama.
AUTOMOTRICES EN PROBLEMAS. Mientras los republicanos buscan beneficiar sólo a las entidades financieras con el fondo que finalmente solventarán la totalidad de los contribuyentes estadounidenses, altos ejecutivos de General Motors, Ford y Chrysler pidieron que se les otorgue un rescate de u$s25.000 millones, con el fin de evitar una quiebra en medio de la crisis financiera, lo que de suceder redundaría en el despido de decenas de miles de empleados.
El Congreso ya aprobó meses atrás una partida de u$s25.000 millones destinados a la reestructuración de la industria de automóviles; sin embargo “los tres grandes de Detroit” buscan otros u$s25.000 millones en préstamos, y con propósitos diferentes de la cuota ya asignada.
En Europa, el panorama para las automotrices tampoco es mucho más alentador. Un portavoz de la Comisión de Competencia de la Unión Europea aseguró ayer que la industria automotriz europea no puede esperar recibir un trato similar al del sector financiero y los gobiernos no deben ofrecer incentivos injustos a los fabricantes del sector.
El sector automotor europeo solicitó una inyección de hasta 40.000 millones de euros en ayudas que le permitan contrarrestar la desaceleración económica, mientras se espera que la Comisión Europea anuncie un amplio paquete de medidas el próximo 26 de noviembre.
Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, ante el debate que se da por estas horas en Washington, afirmó ayer, tras reunirse con el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, que las ayudas que puede adoptar la nueva administración de los Estados Unidos para el sector automotor pueden representar “un problema” para las empresas europeas.
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