Mundo
Sur
Por Bernardo Kliksberg

Seis falacias sobre Wall Street

17-11-2008 /  El economista y consultor de la ONU analiza los mentiras que suele encubrir el discurso hegemónico.

Bernardo Kliksberg
Frente a la gravedad de la ola recesiva que desde EE.UU. se extendió al mundo entero, han surgido en el medio latinoamericano una serie de falacias justificadoras, esgrimidas con mucha frecuencia en los medios por el “integralismo económico”. Es muy importante explorarlas porque si, en lugar de entender las causas reales de la crisis, se racionalizan, se está abriendo paso a que se “haga más de lo mismo” con consecuencias que pueden ser catastróficas para la región. Entre las falacias más usuales:

Primera falacia. La crisis es coyuntural. Se trataría dicen economistas ortodoxos de una crisis más, y hasta la comparan con la de México del 82, o de un momento del ciclo económico. Las cifras dicen que es una crisis de fondo. La tasa de desempleo abierto en EE.UU. ya saltó al 6,5%,10 millones de personas. Sería 11,8% si se incluyen los que trabajan a tiempo parcial porque no pueden conseguir otra cosa, y los que abandonaron la búsqueda de trabajo. Uno de cada cinco desocupados lo es desde hace más de seis meses, el más alto nivel de desocupación de largo plazo desde la Segunda Guerra Mundial. Por algo dice el Nobel de Economía Krugman que “es una crisis económica que será, cruel, brutal y larga. En Inglaterra se estima que un millón de inmigrantes deberán dejar el país por la crisis, en España la desocupación saltó al 12%. Ocultar la importancia del problema no ayuda mucho.

Segunda falacia. La culpa fue de los humildes compradores de casas. Los obreros, pequeños comerciantes, empleados, que buscaban lograr el sueño americano de la casa propia serían los culpables porque se endeudaron. En muchos casos esos esforzados trabajadores, no sabían de la “letra chica” de las hipotecas que los iba a colocar en situación imposible. Pero además anota el Premio Pulitzer Tomas Friedman: “El banco que te concedía la hipoteca eludía el ‘cómo’ porque sencillamente se la pasaba a un agrupador, y el banco de inversión que agrupaba estas hipotecas eludía el cómo porque se podía ganar mucho dinero dando buenas calificaciones a estos bonos, así que por qué pararse demasiado”. Agrega en referencia más general: “Partes de Wall Street empezaron simplemente a sacar dinero del dinero mediante ingeniería financiera”.

Tercera falacia. El problema fue causado por “gaffes técnicas” corregibles sin hacer mayores cambios. No es lo que piensa Alan Greenspan, ícono de la ortodoxia económica, y 19 años presidente de la Reserva Federal. Declaró al ser interpelado por el Congreso de EE.UU. “El paradigma moderno del manejo de riesgos estuvo en pie durante décadas. Sin embargo todo ese edificio intelectual íntegro colapsó este verano”. Agregó haciendo una autocritica que debiera ser modelo para los ortodoxos latinoamericanos que siguen enarbolando los viejos dogmas sin ningún atisbo de aprender de la realidad: “Estoy en estado de estupor”.

Cuarta falacia. Hay que seguir escuchando a las calificadoras de riesgos para que eso no suceda en América Latina. Tienen un serio problema de credibilidad en sus países sede. Según informa el New York Times explicando cómo se equivocaron al evaluar los riesgos de las subprimes, Jerome Fons ex alto ejecutivo de Moody’s declaró ante el Congreso americano que “el modelo empresarial prevenía a los analistas de poner los intereses de los inversores primero” y Frank Raiter de Standard & Poor señaló sobre los importantes errores que cometieron “Las ganancias presidían todo el show”.

Quinta falacia. Los altos ejecutivos también perdieron, porque sus acciones bajaron. Según Nicolas Christoff, Premio Pulitzer, algunos de ellos ganaban 17.000 dólares por hora, 2000 veces el salario mínimo que cobran millones de trabajadores en USA. Hoy se sabe que muchos llevaron a sus empresas al más alto riesgo, para ganar más personalmente al corto plazo, porque sus paquetes remuneratorios estaban ligados a las ganancias. De todos modos ganaban siempre. Si la empresa ganaba, subían sus paquetes. Si perdía y los despedían tenía que pagarles los “paracaídas de oro”, las cláusulas contractuales que se fijaron para despido.
CNBC TV estima que sólo los 12 ejecutivos que presidían los grandes bancos durante la crisis recibieron, por su fracaso, 500 millones de dólares.

Sexta falacia. Con cambios menores en el modelo todo se arreglará. La ciudadanía de los países democráticos piensa diferente. Exige, entre otros aspectos, regulación, intervención de las políticas públicas para que la debacle no siga profundizándose, responsabilidad social empresarial, topes a los altos ejecutivos, protección a los modestos deudores hipotecarios y a las multitudes de desocupados, fortalecimiento de las redes sociales, respeto al medio ambiente, reformulación del sistema económico internacional, y sobre todo que, como lo planteó el nuevo presidente electo de EE.UU., Barack Obama, la economía vuelva a estar al servicio del “main street”, de la gente de la calle.
7
Comentarios (2)
Pascuro
18:12 hs.
19.11.2008
Excelente nota. Sería interesante que algún medio publique lo que escribió el subcomandante Marcos, allá por el 200, sobre la crisis del capitalismo.
Ariel
19:33 hs.
18.11.2008
Excelente y pedagogica nota como suelen ser las notas de Klisberg
Escribí tu comentario
IMPORTANTE: Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario inapropiado, podrá ser eliminado junto con el comentario.
Acepto las Reglas y Condiciones
Nombre *
E-mail *
Comentario *
Hasta 500 caracteres
Inserte el texto *
Imagen Captcha de seguridad. Si no puede ver esta imagen, contáctese con el administrador del sitio.
 
ENCUESTAS
¿Quién será el campeón del Clausura 2009?