Por Tali Goldman
taligoldman@revista7dias.com
Llegó del interior para trabajar como modelo y conquistar la gran ciudad, y supo enamorar a un emblemático hombre del jet set como Martín Barrantes. Para cualquier desprevenido, ésta podría ser una escueta descripción de Carolina “Pampita” Ardohain. Pero no. Se trata de la nueva novia del polista, Melina Gadano, quien tiene 21 años –15 menos que Barrantes– y es la nueva cara de la agencia Prémula, de Tomás Costantini.
Ésta es la primera producción de fotos que Melina hace para una revista. Los últimos meses jugó a las escondidas y mantuvo el bajo perfil ante la inminente exposición pública de su pareja en medio del escandaloso divorcio que mantuvo con su ex mujer. “Pero bueno, ya pasó un tiempo y, además, no voy a vivir pendiente de esto. Yo voy a empezar mi vida”, sentenció. Sencilla, simpática y lejos de las ínfulas de super star, Melina, poco a poco, rompe el hielo y, cómoda, habla.
–¿Cómo decidió dedicarse al modelaje?
–Desde que soy muy chica toda mi familia me decía: “sos divina, tenés que ser modelo”, “¿qué te va a decir tu familia?” (risas). Vivía en Santa Cruz y me vine a Buenos Aires a vivir con mi abuela. Empecé el CBC en obstetricia y me hice un book. Me encantaba hacerme la diva (risas).
–¿Extraña a su familia?
–Sí, mucho. Durante los primeros años me quería volver, pero sabía que si seguía en un pueblo no iba a crecer. Ahora estoy instalada y contenida por mi novio.
–¿Cómo conoció a Martín Barrantes?
–¡Ay, me encanta que me preguntes de esto! ¡Me encanta contar mi historia de amor! Lo conocí en 2006 en Las Leñas. Él organiza todos los años un evento de polo en la nieve y llevó modelos de todas las agencias, y a mí me mandaron. Me parecía súper simpático y muy gracioso. Yo no le demostraba nada, tenía miedo, pero fue como un flash. La primera noche que salimos nos colgamos hablando de pavadas. Cuando volvimos salimos un tiempo y después nos separamos. Así estuvimos dos años, entre idas y venidas. El año pasado empezamos, pero también nos teníamos que cuidar mucho por la situación que él atravesaba con la ex. Este año empezamos a estar mejor. Cada momento que él estaba mal, yo quería darle fuerzas y estar a su lado y apoyarlo.
–¿Le importa la diferencia de edad?
–Para nada, siempre estuve con hombres más grandes. Me siento más cómoda.
–¿Viven juntos?
–Sí y no (risas). Tengo una casa en Palermo que comparto con mi hermano, pero como Martín vive solo y tiene una casa hermosa con pileta, estoy prácticamente todos los días con él. Si se diera la posibilidad, me iría formalmente, porque estamos bárbaro, nos llevamos muy bien. Yo comparto todas las cosas que hace, como ir al campo a ver a los caballos. Me encanta desde levantarme hasta dormir con él, todo. Disfrutamos de ver una película, de ir a comer. Tenemos cero problemas de convivencia. Además de ser novios, somos muy amigos.
–Ser la novia de Martín, ¿la ayudó o le cerró puertas?
–Las dos cosas. A través de él entré a Dotto y la cosa no iba muy bien. Ahí no era tan positivo ser la novia. Te soy sincera, no era positivo para nada (risas). Lo que pasa es que ella (Pampita) es la top model y, por supuesto, ellos la iban a cuidar. Siendo yo la pareja de su ex y habiendo tanto conflicto, me fui. Pero a veces digo que soy la novia de Martín y se me hace más fácil.
–Retomando el tema, ¿como vivió el momento del divorcio?
–Fue bastante largo y yo siempre, aunque estuviéramos separados, me mantenía cerca de él. Fueron dos años tremendos. Pero de todo aprendés y te vas haciendo cada día más fuerte.
–¿Esto repercutió en la pareja?
–Al contrario, yo creo que nos unió más todavía. Cada vez que hablaba con él le decía “algo que empezaste lo tenés que terminar”, y le daba todas las fuerzas porque confiaba en él. No podía dejar que se debilitara y se dejara vencer por lo que dijeran.
–¿Tiene celos de “Pampita”?
–Al contrario. Para mí es una persona que no existe. Desde que lo conocí a Martín estaba con este problema y decidí que si me metía en ésta me ponía los guantes de box hasta que terminara, y así lo acompaño en todo. Obviamente que había momentos de debilidad y me preguntaba para qué me metí en esto. Pero eran cinco minutos de debilidad y “vamos, hay que seguir adelante porque tenés la verdad y se va a demostrar”, y pasó. Ahora hay más juicios porque ella dijo que él era alcohólico y homosexual. Ya no aguanto más, quiero que termine todo esto de una vez.
–¿Se cruzó con ella en algún momento?
–Hice un desfile con ella, yo ya lo conocía a Martín, habíamos salido un par de veces y seguíamos hablando, pero todavía no éramos novios. Y después me la crucé hace tres semanas en el recital de Julio Iglesias, que yo trabajé con él y ella estaba esperando un autógrafo o para sacarse una foto y yo estaba en el camarín. Nos cruzamos pero nada, yo totalmente indiferente.
–Si le propusieran trabajar en un mismo formato con ella, ¿aceptaría?
–Sí, para mí ella no significa ninguna traba, aceptaría. Sé que no voy a tener relación y no me interesa tampoco.
–Pampita dejó entrever que la familia de Barrantes la discriminaba, ¿a usted le pasa lo mismo?
–Jamás. Son súper divinos, muy ubicados. La verdad no puedo creer que dijeran eso porque nada que ver. Yo veo cómo se llevan con los empleados de la casa y los tratan como se frecuentan entre ellos.