Mundo
Billetera mata galán
Condenada por querer asesinar a su millonario amante
04-11-2008 /
Se trata de una irlandesa llamada Sharon Collins quien deberá cumplir seis años de prisión. Contrató los servicios de un sicario de Las Vegas por Internet para consumar el hecho. Conocé los detalles de esta historia de sexo, violencia y dinero.
Una irlandesa llamada Sharon Collins y conocida como "Ojos Embusteros" fue condenada a seis años de prisión por querer asesinar a su millonario amante y a sus dos hijastros tras contratar por internet los servicios de un sicario de Las Vegas. La historia de sexo, violencia y dinero tuvo en vilo al país durante los 32 días que duró el debate, que concluyó ayer con la declaración de la víctima, el constructor PJ Howard, quien pidió clemencia para la mujer que trató matar a él y a su familia para acceder a una fortuna de más 60 millones de euros.
Con lágrimas en los ojos, Collins, de 45 años y madre a su vez de dos hijos, escuchó desde el banquillo de los acusados cómo Howard reiteraba que no tendría problema alguno para volver a convivir con la mujer, a pesar de que se negó a casarse con ella.
El otro acusado, el croupier de un casino de Las Vegas Essam Eid, de origen egipcio, fue condenado a seis años de cárcel por extorsión, pero fue absuelto del cargo de conspirar para asesinar por falta de pruebas.
Según la fiscalía, Collins contactó con Eid a través de una página de internet en la que pueden contratarse los servicios de sicarios, y mantuvo después correspondencia electrónica con aquél mediante una cuenta de correos bautizada precisamente "ojos embusteros".
"Ojos Embusteros" y el empleado del famoso casino Bellagio, que se hacía llamar "Tony Luciano", acordaron un precio de 66.000 euros por las cabezas de Howard y sus hijos, Robert y Niall.
Después de recibir un anticipo de 15.000 euros, Eid viajó a Irlanda con su mujer en septiembre de 2006 para cumplir su parte del trato, pero echó por tierra esos planes al recurrir al chantaje y exigir a uno de los hijos 100.000 euros a cambio de no llevar a cabo las ejecuciones que se le habían encomendado.
Las investigaciones de este caso comenzaron a dar frutos cuando la Policía descubrió que Collins había buscado en Internet información sobre derechos de herencias para parejas de hecho y había enviado un correo electrónico a una emisora de radio desde un ordenador portátil robado de la oficina de PJ Howard.
En ese menaje, Sharon aseguraba que la convivencia con el empresario, al que acusaba de obligarla a realizar actos sexuales denigrantes con él y con otras personas, le resultaba insoportable.
1