Por Sebastián Feijoo
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La decisión de la presidenta Cristina Fernández de enviar al Congreso un proyecto de ley que impulsa el Sistema Integrado Previsional Argentino (Sipa) y da por concluida la era de las Afjp amenaza con convertirse en uno de los cambios más profundos impulsado por su Gobierno. Concretar este nuevo esquema no será sencillo. Las turbulencias de los mercados financieros y la presión sobre el dólar expresan el descontento de grupos económicos poderosos que no están dispuestos a ceder sin pelear hasta el último minuto.
El secretario general de la CGT, Hugo Moyano, apoya la medida con decisión. “Siento una enorme satisfacción de que el Estado haya tomado esta determinación y termine con una estafa que duró 14 años”, asegura. Ese compromiso no resulta menor. Moyano ocupa una de las posiciones más altas en la pirámide de poder de la Argentina y su carácter de representante de los trabajadores le otorga mayor peso específico a su postura.
Hugo Moyano habló en exclusiva con Miradas al Sur sobre el nuevo sistema jubilatorio que impulsa el Gobierno, la crisis financiera global y mucho más.
–¿Por qué considera que el proyecto es bueno para los trabajadores?
–En principio, porque les garantiza que van a cobrar su jubilación en el momento en que se jubilen. Como venían funcionando estas compañías privadas, con las más que importantes pérdidas que habían tenido, el trabajador no tenía ningún tipo de garantía de que iba a cobrar. Lo que está haciendo la Presidenta es justamente lo contrario de lo que hicieron los gobiernos de los países centrales. Allá rescatan a los bancos, acá a los jubilados y futuros jubilados. Yo fui uno de los primeros, y en aquel momento en bastante soledad, que se opuso a este sistema de jubilación privada. Veíamos muy claramente –y después quedó demostrado– que era una estafa al pueblo argentino.
–En su momento algunos gremios se sumaron a la medida y hasta armaron sus propias Afjp.
–Cada uno que se haga cargo de lo que hizo. Yo siempre pensé lo mismo. Digo lo que dije en aquel entonces. Fue una estafa. El que lo vio distinto que se haga cargo. Me acuerdo de que en el ’94 sacamos solicitadas en algunos diarios que decían que la jubilación de los trabajadores no era materia de chantaje. Yo nunca me afilié a una Afjp, siempre estuve en el sistema de reparto. Incluso, en su momento, hacía asambleas para pedirles a los trabajadores que se quedaran en el Estado. Me miraban como a un marciano. En aquella época los supuestos promotores les regalaban cosas a quienes se afiliaban. Por decir sólo algunas tácticas poco claras… Eran espejitos de colores.
–En aquellos tiempos hubo muchas denuncias de que las Afjp arreglaban con los departamentos de personal de las empresas y éstos afiliaban a los trabajadores sin consultarlos.
–Absolutamente. No solamente negociaban por algunos pocos pesos con los gerentes de personal. También les ofrecían créditos a las empresas para que éstas les dieran a las Afjp el listado de sus trabajadores. Además, después de esa operatoria, en segunda instancia se sorteaba a los trabajadores que no habían elegido entre el sistema estatal y privado para que aportaran en una Afjp que ni siquiera conocían. Era una ruleta rusa a costa de los trabajadores. El trabajador no tenía idea de a dónde iban a parar sus aportes ni porqué. Y no se podía salir. Lo decía Héctor Recalde (diputado y asesor legal de la CGT): "Uno se podía divorciar de la mujer, pero no se podía ir de la Afjp".
–Hubo una campaña muy fuerte formal y encubierta a favor de las Afjp.
–Me acuerdo de ese señor que fue un instrumento de los poderes económicos y financieros: Bernardo Neustadt. Llevaba a su programa a futbolistas y deportistas en general para que dijeran que se pasaban a la jubilación privada. Fue una campaña muy fuerte. El liberalismo estaba con todo. Como en la dictadura. Yo me acuerdo de la propaganda de la silla nacional que se rompía y la importada que era fuerte.
–Lo que mucha gente pasa por alto es que en el sistema en vigencia, el Estado es solidario de las Afjp y les aporta dinero para completar jubilaciones mínimas.
–¿Pero cómo es posible? Únicamente en los ’90 se pudo diseñar algo así. Y algunos todavía defienden ese sistema. Nos han esquilmado…
–Gran parte del consenso para acompañar al proyecto de ley tiene que ver con los controles sobre los fondos. ¿Qué postura tiene la CGT al respecto?
–La CGT tiene vocación de participar en esos controles. En definitiva, es dinero de los trabajadores. Y exigimos que se realicen los mayores controles para asegurar un manejo transparente. Aunque estamos convencidos de que el Gobierno va a velar por el dinero de los trabajadores. No olvidemos que es el mismo gobierno que hizo ley la movilidad jubilatoria.
–La oposición dice que el Gobierno quiere hacer caja.
–Mire, los que no tienen argumentos, a los que no les interesan los que sufren o a quienes estafan, en este caso los trabajadores, usan esos argumentos que no tienen ningún tipo de solidez. El Gobierno va a administrar los fondos con absoluta responsabilidad. Sin cobrar los intereses usurarios que retenían las Afjp. No nos olvidemos que lo que hacían estas empresas era insostenible. Cuando uno pone plata en el banco le dan un interés. Cuando los trabajadores aportaban dinero a las Afjp les cobraban intereses. El sistema permitía que estos empresarios les sacaran el dinero a los trabajadores, se lo prestaran al Estado con intereses usurarios que después terminaban pagando los mismos trabajadores. Por algo sólo cinco países del continente implementaron este sistema: Perú, Chile, Bolivia, México y nosotros. No puedo entender que alguien defienda ese saqueo.
–¿Qué va a pasar con los empleados de las Afjp?
–Le hemos pedido al Gobierno desde el primer día que mantenga esas fuentes de trabajo. Y la Presidenta se comprometió firmemente a hacerlo, al igual que el Ministerio de Trabajo. Eso está garantizado. La manifestación que hicieron algunos empleados el jueves fue empujada por los gerentes. Yo les digo a los trabajadores que se queden tranquilos: no van a perder sus puestos.
–¿Estamos asistiendo a la presión de algunos empresarios sobre los trabajadores con la excusa de la crisis financiera global?
-Sí. Agitan el temor y el miedo, para sacar ventajas. Son ellos, pero también sectores favorecidos por estas empresas que van a dejar de existir y no se resignan a perder el manejo de miles de millones de pesos. El viernes difundían rumores de que iban a cerrar los bancos. Tratan de generar pánico. Pero el pueblo argentino está maduro como para no caer en esas provocaciones.
–¿En qué quedó el plus salarial de 500 pesos?
–Yo creo que es notorio que éste no es el momento. Vamos a esperar el momento.