País
7 Dias
Por Eduardo Anguita

Las sombras del menemismo y las fortalezas actuales

17-10-2008 / 

Llegó la hora de los juicios por contrabando de armas, pero uno de sus máximos responsables, el ex presidente Carlos Menem, elude testificar porque se declara enfermo. Cristina Kirchner y su discurso anti ALCA. El posicionamiento frente a un nuevo Bretton Woods.

Eduardo Anguita.
Eduardo Anguita.

La Argentina de los noventa no fue la obra de un perverso. En todo caso, el menemismo contribuyó a que fuera un laboratorio de las políticas neoliberales. Una conjunción donde los argentinos sufrimos a quienes nos entregaron, pero que no nos exime de analizar la maquinaria montada desde los centros financieros y políticos de poder. Muchas de las causas judiciales que duermen el sueño de los justos podrían ayudar a desentrañar poderes ocultos y a dar pruebas en esta dirección.

El inicio de las audiencias en el Tribunal N° 3 del fuero Penal-Económico es una buena noticia: el contrabando de armas a Croacia y Ecuador esperó 13 años bajo las tenazas de la Justicia. La prisión preventiva del entonces juez federal Jorge Urso en 2001 pudo ser burlada por el entramado de intereses tejido en los noventa, cuando sin ningún pudor se hablaba de los jueces de la servilleta –frase acuñada a la medida del entonces ministro del Interior, Carlos Corach–, de las relaciones arnales –del canciller Guido Di Tella– y del derrame de la riqueza –concebida por el de Economía, Domingo Cavallo–. De las acusaciones, no sólo surgirán las pruebas que involucran a Carlos Menem como jefe de una asociación ilícita sino que pondrán en el tapete el crudo contexto de época: el Citibank hizo la primera puntada para quedarse con activos del Estado a partir de comprar a precios ridículamente bajos los títulos emitidos por el Estado. Tan burdo era el entuerto entre el menemismo y los directivos del Citi que estos últimos utilizaban la Bolsa para hacer negocios adicionales con esos bonos.

Por entonces, se hablaba de la simpatía que John Reed –presidente del Citicorp/Citigroup– tenía por la Argentina por haber crecido en el barrio Fisherton de Rosario. Se festejaba en los círculos de poder contar con alguien en el mundo selecto de las finanzas que disfrutara de un buen asado. Pocos repararon en que el capítulo del desguace del Estado argentino fue benéfico para el récord de Reed: entre 2003 y 2005 presidió la Bolsa de Nueva York.

Para Menem jugar al golf alguna vez en su vida con George Bush padre fue glorioso. Al igual que haber pagado cifras millonarias para que su asesor Henry Kissinger llegara a Buenos Aires por tres días en jet privado para dar conferencias de prensa en las que no decía nada cuando en realidad el ex hombre fuerte de la derecha republicana –inspirador del Plan Cóndor– llegaba para supervisar los beneficios de bancos y lobbistas estadounidenses en la entrega del patrimonio argentino.

El contrabando de armas que llevó a cabo Menem no fue ajeno a los pactos reservados con los funcionarios del imperio. En el caso de Croacia, porque ningún cargamento de fusiles FAL –que llevaban número de serie de Fabricaciones Militares– podía llegar a los Balcanes, en plena guerra por fuera de los conductos que los traficantes tienen al amparo de señores de la guerra de los países poderosos. En ese caso, observadores militares y civiles de las más distintas latitudes del mundo habían visto armas argentinas en el teatro de operaciones. Debe constar que el tráfico ilegal de armas, de drogas y el lavado del dinero eran una cara clandestina de las políticas del Consenso de Washington, anunciadas en noviembre de 1989 bajo la administración Bush (padre), cuando Menem llevaba apenas cinco meses en el gobierno y empezaba a variar de la revolución productiva a la entrega de la Nación.

Lo que en estas audiencias de la justicia Penal-Económica deberá ventilarse –a las que Menem no concurrirá según su abogado defensor por razones de salud– es la relación que hay entre ejecutivos de guante blanco y bandas de traficantes de armas cuando de políticas neoliberales se trata.


Inmunidad en el imperio.
Pese a que la Justicia estadounidense goza de un prestigio onsabido, el más conocido traficante norteamericano e armas goza de una impunidad otal. A fines de los ochenta, cuando Ronald Reagan todavía estaba en el gobierno, saltó el escándalo de las armas ilegales vendidas a Irán y a Nicaragua para financiar grupos contras. El teniente coronel Oliver North, del famoso Cuerpo de Marines, fue denunciado penalmente como uno de los responsables. Aunque sobraron pruebas, bastó que al Congreso llegaran informes de que North actuaba en una misión de la CIA para que nunca pisara la cárcel.

El mismo Congreso estadounidense vota anualmente un presupuesto millonario para operaciones encubiertas que sólo son ordenadas por el jefe de la Casa Blanca, es decir el presidente en ejercicio. Uno solo de los sectores de la Compañía –como se la llama, como si CIA fuera el acrónimo de compañía– el Grupo de Operaciones Proactivas y Preventivas (P2OG) tiene un presupuesto de 100 millones de dólares anuales y su objetivo es “empujar a grupos terroristas a cometer actos de violencia”. Ese grupo fue creado por Donald Rumsfeld, y lo publicó en “Los Angeles Times” el periodista de investigación William Arkin. Esos grupos de la CIA, con dinero público estadounidense, están autorizados a hacer sabotajes, asesinatos o montajes de operaciones que avalen la intervención militar de los Estados Unidos.

Para los operativos, lógicamente, se valen de armas que no estén en la nómina de las usadas por los militares “legales”. El viejo esquema de “combatir el terrorismo” una vez que se lo provoca le permitió a Oliver North, en vez de ir a la cárcel, conseguir un trabajo en la Fox News Channel del magnate Rupert Murdoch, amigo de Rumsfeld y concesionario, entre otras, de la única cadena de televisión privada en el Irak invadido.

La cifra del dinero que circula en negro en el mundo, producto del entramado de plata proveniente de las drogas, las armas y la corrupción política es alarmante: 700 mil millones de dólares anuales, el equivalente a lo votado recientemente por el congreso estadounidense para el salvataje financiero.

La Argentina de los indultos y de los ex represores de los grupos de tareas al frente de las agencias de seguridad privadas, de la voladura de la fábrica de explosivos de Río Tercero, del atentado al helicóptero peruano en pleno campo de Polo de Palermo, es una Argentina que atravesó una dura condena social, la denuncia periodística y también, es fundamental remarcarlo, cambió de signo en el rumbo político del Gobierno desde mayo de 2003. Los responsables y ejecutores deberán pasar a la etapa del castigo judicial.

Pero sería ingenuo que el castigo se quede en cuántos cañones o kilos de pólvora traficaron, sino quedan al descubierto los verdaderos manejos de poder que encierran-


El panorama actual.
Es verdad lo que dice Cristina Kirchner respecto de que este país está preparado para afrontar la crisis, más allá de que los vaivenes hacen impredecible la magnitud del daño que puede causarnos la recesión internacional. No sólo porque desde 2003, el país acertó en el rumbo de la política económica y porque le otorgó al Estado un rol activo. También hay que remarcar que la cultura política cambió de signo: el sueño (norte)americano no ingresa con tanta facilidad en la piel de los ciudadanos de a pie, fue demasiado despiadado el resultado social de los noventa como para olvidar la lección.

No es un dato menor que el presidente de Brasil, Lula, esté en Nueva Delhi conversandocon mandatarios y líderes políticos que se dan cita para deplorar la cumbre de Davos –en Suiza–, un encuentro destinado a maquillar el modelo al cual concurrían los presidentes argentinos hasta 2003. Allí, Lula dijo, sin vueltas, que la crisis es resultado de un casino especulativo y que no son los pueblos quienes deben pagar. Cuando Cristina Fernández dijo hace pocas semanas, en Nueva York, que era imperioso avanzar en un nuevo Bretton Woods –refiriendo al tratado que en 1944 consagró al dólar como moneda de comercio internacional–; algunos lo interpretaron como una osadía propia de un mandatario de un país periférico. Sin embargo, ahí está el corazón del conflicto. O se avanza en un rumbo distinto, con acuerdos que incluyan a las naciones y los pueblos y no sólo al G-7, o el mundo puede vivir una catástrofe.

La comunicación del establishment afirma que Cristina debería dar menos lecciones, quieren que haga los deberes. Deben recordar la iniciativa de aquel domingo 9 de diciembre, cuando Néstor Kirchner –como presidente saliente– y Cristina Kirchner compartieron un encuentro con los mandatarios de la región. Hoy, la necesidad de fortalecer acuerdos regionales está a la orden del día. Y fue abonada por cinco o seis años de avances constantes.

El 4 de noviembre próximo, cuando George Bush deje la Casa Blanca como el presidente más impopular del país y como el responsable de muchos males del planeta, muchos recordarán con orgullo aquella jornada en la cual, en el marco de la reunión de mandatarios americanos en Mar del Plata, Kirchner dijo enfáticamente “No al ALCA”. Basta releer los grandes diarios de aquellos días para ver el desprecio con el cual lo trataron. En estos días, esos mismos medios consignan cómo Barack Obama, en el último debate televisivo de la campaña presidencial, le dijo a su adversario John McCain que no avalaba el ALCA en Colombia. Éste último le contestó que prefería dialogar con las FARC para desautorizarlo.

Se ve que Obama no está tan lejos de entender algunas cosas que los latinoamericanos ya saben desde hace tiempo. A pocas semanas de consagrarse –casi con seguridad– como el primer mandatario negro de Estados Unidos, es una señal de que muchos carcamanes de estas latitudes asumen el discurso del amo aun cuando desde la casa del amo las palabras ya no son las mismas.

3
Comentarios (1)
tontin
16:43 hs.
23.10.2008
Che pero Nestor no estaba en el mismo partido que Menem y apoyó todo eso?
Escribí tu comentario
IMPORTANTE: Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario inapropiado, podrá ser eliminado junto con el comentario.
Acepto las Reglas y Condiciones
Nombre *
E-mail *
Comentario *
Hasta 500 caracteres
Inserte el texto *
Imagen Captcha de seguridad. Si no puede ver esta imagen, contáctese con el administrador del sitio.
 
herramientas
RANKING DE NOTICIAS